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Julián Muñoz. Educando a distancia

La expulsión final del ex alcalde de Marbella Julián Muñoz, de un curso de verano sobre prensa y corrupción en la Universidad Rey Juan Carlos, podría constituir el primer paso para que en este país pierda prestigio el patio de Monipodio, la trincalina como ciencia exacta y la picaresca como un modelo a seguir...

el 16 sep 2009 / 02:28 h.

La expulsión final del ex alcalde de Marbella Julián Muñoz, de un curso de verano sobre prensa y corrupción en la Universidad Rey Juan Carlos, podría constituir el primer paso para que en este país pierda prestigio el patio de Monipodio, la trincalina como ciencia exacta y la picaresca como un modelo a seguir. Tras el escándalo que propició el efímero fichaje universitario de este plusmarquista del trapicheo, quizá siga él impartiendo enseñanza a distancia. Todavía hay quien quiera ser de mayor como ese maestrillo liendres del crimen de cuello blanco concebido como una de las bellas artes. La moral fronteriza de este país cree aún que un pelotazo a tiempo vale mucho más que una licenciatura. En ciertos puntos de Andalucía, tradicionalmente ligados al contrabando de lo que sea, los profesores afrontan día a día la decepción que supone a sus alumnos saber que un interino cobre mucho menos en un mes que algunos padres en el alijo nuestro de cada noche.

Julián Muñoz, sin embargo, no se adscribe tanto a la corriente filosófica de Curro Jiménez como a la de don Vito Corleone. A efectos judiciales, seguimos sin concretar si ese coleccionista de bolsas de basura, su predecesor en la alcaldía marbellí Jesús Gil, su sucesora Marisol Yagüe o el sempiterno Juan Antonio Roca, actuaron solos o en compañía: esto es, si detrás de tales marionetas debe adivinarse la poderosa zarpa del crimen organizado. Antonio Romero, dirigente de IU, y el periodista Miguel Díaz presentaron esta semana su libro Costa Nostra. Las mafias en la Costa del Sol (Ed. Atrapasueños), en el que dan por sentado un principio claro: "Nadie se molesta en combatir a la Mafia si la Mafia no existe -afirman al hablar de La CamorraS o de la Costa Nostra-. La implantación de mafias en la Costa del Sol ha contado durante demasiados años con el mismo beneficio".

La catadura de Muñoz quizá invite a encuadrar su perfil en esa patética oleada de frikis que invaden el papel cuché y las televisiones. Pero detrás de esa facha de rociero rompebraguetas se oculta uno de esos personajes que retrató Francis Ford Coppola en El Padrino. Él fue de los que escuchó una voz gutural que le decía: "Tengo una propuesta que no podrás rechazar". Y, por supuesto, no lo hizo.

Si llega a buen puerto sumarial la Operación Malaya -117 imputados y un volumen de blanqueo próximo a los 2.400 millones de euros- sus datos dejarán claro que esto no era tan sólo el club de amigos de Imperioso. Aquí había tipos que daban el cante como Julián Muñoz y otros, aún sin desenmascarar, que daban las órdenes. Si les trincan, me apuntaría al primer curso de verano donde explicaran cómo se mantuvieron en la sombra para mangarnos la cartera durante 30 años, mientras sus sicarios gozaban de altos índices de inexplicable popularidad.

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