Cultura

Julie Dossavi: Fiebre (electrónica) de un sábado noche

No todos los artistas se sienten tan libres de prejuicios como para afirmar, complejos de alta cultura a un lado, que se sintieron bailarines por primera vez sobre la pista de baile de una discoteca.

el 16 sep 2009 / 06:12 h.

No todos los artistas se sienten tan libres de prejuicios como para afirmar, complejos de alta cultura a un lado, que se sintieron bailarines por primera vez sobre la pista de baile de una discoteca. A Julie Dossavi -la sonrisa ancha y el ébano resbalándole por la piel-, estos deliros juveniles de cuerpos acribillados a luces y empapados en sudor le dieron "fuerzas para decidirme a ser bailarina profesional". Así de franca.

Es por esto que el mundo de la noche, "con sus extremos, con todo lo que tiene de bueno y de malo", se merecía un homenaje por parte de esta bailarina francesa de orígenes africanos (tiene sus ancestros en la antigua colonia de Benín), que se presenta esta noche en Sevilla con el espectáculo Clubbing (término inglés utilizado para salir de copas). "Necesitaba poner sobre un escenario ese trance que se siente cuando uno baila sobre una pista. Quiero llevar al público mi propio delirio, que sienta ganas de bailar conmigo", explicaba ayer a la prensa Dossavi, que ya visitó el Festival Internacional de Danza de Itálica en el año 2005. La francesa utilizará -no podía ser de otro modo- la música electrónica como soporte a su espectáculo que, según aseguró, "no tiene nada de sórdido".

El tono será festivo -"quiero atraer incluso a la gente a la que no le gusta particularmente este mundo", que los espectadores quieran seguir la fiesta una vez finalizado el espectáculo- y su actitud, también. "La noche no es sólo sexo, alcochol y drogas. Es cierto que yo viví cosas muy desagradables en la noche, pero no tenía ganas de hablar de esto. Me he quedado con las cosas positivas: la danza, los ligues, la locura de ser joven... Para mi fue muy bueno ese momento de mi vida: encontré hombres que me gustaron, aprendí a bailar", explicó entre carcajadas la bailarina.

Dossavi también quiso hacer hincapié en la importancia de la música. "Soy una bailarina que baila con y contra la música, no por encima de la música". La creación musical corre a cargo de Iván Talbot, "que ya estaba conmigo en el escenario hace tres años", y sus composiciones, con una base de música electrónica, tienen "toques" de ritmos del África occidental y de América Latina. La coreógrafa dio, igualmente, "mucha importancia" a sus bailarines, de los que dice que "cada uno tiene un papel muy distinto". Son, en concreto, cuatro mujeres y un solo hombre, "por lo que el juego de la seducción estará muy presente".

Desde su anterior visita a Itálica, Julie Dossavi reconoció que su danza "ha evolucionado mucho", aunque aún sigue buscando su lenguaje. "Ahora estoy más cómoda, me siento más segura, pero sigo en el camino", señaló. En cuanto a sus proyectos, Dossavi comentó que está trabajando ya con Kader Attou, el director del Centro Coreográfico Nacional de La Rochelle -su espectáculo Petites Histories.Com, ha podido verse también en Itálica esta año-, en Sinfonía a tres, una coreografía sobre música clásica con danza hip-hop para diez bailarines multirraciales, entre los que se encuentran hindúes, africanos y europeos.

Finalmente, la diputada de Cultura Guillermina Navarro aprovechó la ocasión para informar sobre los datos de taquilla -están agotadas las entradas para Dossavi, Javier Barón y Sara Baras- y agradecer al público y a los medios su respuesta al festival que "está batiendo su récord de los últimos años".

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