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Julio Rico o los 'rugidos' de un joven león sediento de éxitos

El excanterano de Real Betis y Real Madrid, de 24 años, versátil y aguerrido, brilla en la Cultural. Único profesional de El Rubio.

el 28 dic 2013 / 08:31 h.

Futbol. La Cultural - Tropezón. León. 24 - noviembre - 2013. Secundino Pérez Julio Rico trata de cabecear bajo la presión del meta rival en el encuentro ante el Tropezón. Foto: Secundino Pérez (Diario de León). El Rubio es un pintoresco reducto de la Andalucía racial. Una versión genuina de la Sierra Sur en la que la vida transcurre con lentitud y una sensación de autenticidad innata de las zonas rurales. Uno de sus vecinos más ilustres es Julio Rico, de la Cultural Leonesa y excanterano de Real Betis y Real Madrid. Criado en una familia obrera y sin vinculación directa con el fútbol, Rico (11-6-1989) creció con un balón en los pies. Su confidente fue Luis Cea, actual director deportivo de El Rubio y uno de sus primeros maestros. En plena Navidad ha retornado junto a su novia, María, y su perro, Bruno, a su localidad natal para alimentarse del cariño de su gente. “En León se vive muy bien, pero a mis amigos y familiares les echo mucho de menos”, relata. En su pueblo es una especie de héroe. En esencia es el único jugador de la localidad que ha alcanzado el rango de profesional. “Es un orgullo”, presume con una sonrisa. Su padre, Ramón, y su madre, Reme, sintieron el extraño escalofrío que se experimenta cuando el niño abandona el hogar materno. En infantiles emigró al Real Betis. Su descubridor, un tipo de olfato infalible, Manolo Lorca, apostó por su éxito, aunque una mueca triste del destino propició su marcha de Heliópolis, un lugar que abandonó sin destino hasta que un día, caprichos del azar, recibió una llamada del Real Madrid. Fue un regalo para aquel niño inquieto y juguetón que se escapaba para soñar con ser futbolista junto al Río Blanco. “Él es un chaval simpático y noble. La vida le premió porque se lo trabajó desde pequeño”, dice con tono de voz serio su primo y amigo, Luis Cea, junto a Juan Sánchez, Pérez Mena o Doni Cornejo uno de los símbolos del fútbol de la comarca. Y ahora, con 24 años y varios trances amargos en el Hospitalet, al que se le escapó el anhelado ascenso a Segunda en el cruce decisivo, y el Nástic, en el que vivió una montaña rusa de sensaciones contradictorias, busca la estabilidad en la Cultural y Deportiva Leonesa, un histórico que esquivó el descenso administrativo in extremis y gracias a una exitosa movilización social en la ciudad. “Allí el club es muy importante”, apunta. “Es un equipo grande y eso se nota en cada entrenamiento. Los periodistas están encima nuestra, la afición está pendiente de nosotros y hay mucho seguimiento”, indica. El domingo recorrerá los 775 kilómetros que separan León de su pueblo natal, allí donde soñaba con ser profesional. Alcanzado el anhelo, el propósito para 2014 es escalar hacia la Segunda División, una opción real gracias a su condición de titularísimo en la Cultu. La leona del norte.

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