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Justicia tramita seis peticiones más de exhumación en Alfacar

La cifra de fusilados que se buscarán dobla la manejada cuando comenzaron los trabajos de apertura.

el 14 nov 2009 / 21:38 h.

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Miguel Jiménez, hijo de un fusilado en Alfacar, conversa con la presidenta de la asociación granadina de memoria histórica.
"Aquí hay muchos, muchos más que Federico García Lorca. Esto fue una carnicería". Lo decía, sombrío y enrabietado, Juan Gimeno, vecino de Alfacar (Granada), 76 años, a la puerta del parque que lleva el nombre del dramaturgo, donde se supone que yacen sus restos. Fue el pasado 28 de octubre, cuando los antropólogos de la Universidad de Granada comenzaron los trabajos para abrir las cuatro primeras fosas comunes localizadas por un georradar. En ellas se espera encontrar a cuatro hombres asesinados el 19 de agosto de 1936 junto al poeta: los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, el inspector de tributos Fermín Roldán y el restaurador Miguel Cobo.

A ellos los reclaman sus familias, no así a sus otros dos vecinos de fosa: el propio Lorca y el profesor Dióscoro Galindo. Ahora, tras 19 días de trabajo, se sabe que los especialistas pueden buscar a más muertos, hasta a seis personas más. El doble de los cálculos iniciales con los que arrancó el proceso de exhumación. Según ha podido saber El Correo, la Consejería de Justicia y Administración Pública estudia ya las peticiones de seis familias de Granada para que se rescate a sus familiares de ese enterramiento masivo.
En todos los casos las víctimas son hombres y, según los documentos orales y escritos que están aportando sus allegados, fueron pasados por las armas "pocos días antes o pocos días después" de que lo hicieran los seis anteriores. "Es posible que haya más personas en las mismas zanjas, porque la loma de Alfacar estaba muy cerca del frente y los nacionales dejaban a los muertos allí tirados, porque era peligroso pararse a enterrarlos. Luego iban un día y metían a varios en una misma fosa", relata un especialista. Lo cierto es que la Asociación Granadina de Memoria Histórica tiene documentadas al menos 1.500 muertes en un kilómetro cuadrado a la redonda de este punto.

De momento, se siguen recabando datos para alimentar las historias de cada uno de estos seis nuevos fusilados. Ninguno de ellos tenía conexión con los demás ni tampoco con los seis iniciales y pertenecen a estratos sociales variados. Tampoco ninguno de sus familiares se había personado en el plazo de alegaciones a la apertura de la fosa que abrió en septiembre la Junta, sino que son personas que llevaban décadas sufriendo la ausencia violenta de su allegado sin reclamar su exhumación y que, "al ver que el proceso abierto es serio y riguroso", han decidido sumarse. Algunos de ellos han ido en persona a hablar con los antropólogos, que trabajan protegidos de la lluvia y los medios bajo una carpa de 10 por 20 metros. Ya entonces la presidenta de la asociación granadina e historiadora de la UGR, Maribel Brenes, dijo que se intentaría atender a quien diese "datos solventes y contrastados" relacionados con las muertes de esta loma, hoy parque cubierto de tomillo y jara.
a buen ritmo. Mientras, los especialistas mantienen su trabajo callado, a puro pico y pala, en la tierra de Alfacar. Por el momento, se está acometiendo la primera fase, la de eliminación de la tierra superficial para dejar al descubierto los cuerpos. Se allanarán una a una las cuatro fosas iniciales -se han delimitado hasta seis- y se procederá a extraer e identificar de forma antropológica los restos, esto es, se analizará a qué esqueleto pertenece cada pieza. Ese proceso, tomando los cálculos iniciales de la Junta, podría estar finalizado dentro de un mes.

Después vendrá la identificación de los forenses, en la que se cotejarán restos de ADN de los huesos con muestras de los familiares de Arcollas, Galadí, Cobo y Roldán -que son los que quieren identificar a los suyos-, así como de los nuevos reclamantes que están apareciendo. Otro mes y medio al menos será necesario para cerrar con fiabilidad ese proceso. Desde la asociación y desde Justicia insisten en que, en este plazo, las familias de García Lorca y de Galindo pueden rectificar y permitir la identificación de sus familiares, aunque "se respeta su voluntad por encima de todo", como afirma el forense responsable del proceso, José Antonio Lorente. Ambas familias se han reservado este derecho y desean dejar a los suyos en Alfacar, lo que podrán hacer al haber sido declarado el suelo zona legal de enterramiento.

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