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Kaká lidera al hegemónico AC Milan

El Milan se alzó ayer con el título final en el Mundial de clubes celebrado en Japón. El conjunto italiano arrolló a Boca Juniors (2-4) en un partido en el que, sin duda, sobresalió Kaká.

el 14 sep 2009 / 21:35 h.

El Milan se alzó ayer con el título final en el Mundial de clubes celebrado en Japón. El conjunto italiano arrolló a Boca Juniors en un partido en el que, sin duda, sobresalió Kaká. El dominio milanista fue tan incontestable que a los de Miguel Ángel Russo sólo les quedó reconocer la superioridad rival. Inzaghi y el recién coronado Balón de Oro se encargaron de sellar el cuarto título de los italianos en su dilatada historia.

Los italianos se tomaron la revancha de la edición de 2003, cuando cayeron ante Boca, y de paso se llevaron a Milán cinco millones de euros y la promesa de vender miles de camisetas en el mercado japonés. A pesar de lo abultado del marcador y del dominio del conjunto italiano, Boca jugó un partido digno. El problema de los argentinos fue que el Milan jugaba con ventaja: Kaká iba con ellos. El recién nombrado Balón de Oro se garantizó en Yokohama el galardón del FIFA World Player con una actuación estelar de esas que dejan en la memoria los grandes jugadores cuando están en su mejor momento.

El Milan sacó al estadio de Yokohama todo el peso de su experiencia internacional, incluidos a Inzaghi y a un Maldini casi cuarentón que ha jugado la final de la Copa Intercontinental seis veces. En la primera parte el partido fue un frenesí de ocasiones repartidas.

Kaká aparecía y el Milan ganaba en velocidad, peligro y alegría. El Boca Juniors desplegó un fútbol silvestre y lleno de frescura que nacía en las botas de Banega y se aprovechaba de Palacio, que puso de los nervios a un Kaladze incapaz de pararlo. Entre los minutos 20 y 22 ambos equipos se sumergieron en una espiral de locura que dejó el partido en 1-1.

Y así se acabó la primera parte y el equilibrio sobre el campo. Porque la segunda parte fue un monólogo del Milan. Con todo, el pundonor que mostraron los argentinos les valió un gol más para maquillar el resultado. Ibarra se echó el equipo a la espalda cuando a Banega se le secó el fútbol y por algún efímero instante pareció como que Boca revivía.

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