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Kanouté, Navas y adiós a la mala racha

Un cabezazo del franco-malí en el minuto 35, a centro del palaciego Jesús Navas, que volvió a jugar tres meses después, da al equipo de Gregorio Manzano la victoria ante Osasuna (1-0). 

el 02 ene 2011 / 20:56 h.

Kanouté firmó el único gol del encuentro.

La sangría de cinco derrotas consecutivas en Liga ya es historia. El Sevilla vuelve a reconciliarse con los triunfos tras vencer a Osasuna gracias a una jugada nacida de la conexión Jesús Navas-Kanouté, lo mejor de un partido que el equipo de Gregorio Manzano despidió prácticamente pidiendo la hora ante un rival inocuo.

Por número de ocasiones, a los puntos, que se diría en el argot boxístico, el Sevilla mereció la victoria. Pese a ello, el único jugador capaz de llevar el balón a la red fue Kanouté, hándicap que dio vida al conjunto navarro. Entre esto y el inquietante bajón nervionense en la segunda parte, por exceso de responsabilidad quizá, el resultado estuvo rodeado de incertidumbre hasta el final. Pero, al menos, algo ha cambiado: el Sevilla vuelve a ganar.

Tras la victoria ante el Málaga, son ya dos seguidas, y esto debe dar confianza. Eso sí: hay que mejorar si se quiere despedir la temporada en puestos de Liga de Campeones.

JUGADOR IMPRESCINDIBLE. Que Jesús Navas es un futbolista que marca diferencias es algo sabido por todos. Y así lo dejó claro desde que saltó al césped. El internacional español protagonizó las principales acciones de peligro del Sevilla, bien haciendo gala de su capacidad de desborde, bien poniendo centros que sólo necesitaron quien empujase la pelotita. Visto lo visto, da la sensación de que pasar cerca de cien días de baja es algo así como una anécdota para el canterano. Al menos por lo que se vio en la primera parte: velocidad, desborde, temple en los centros, jerarquía... Luego, en la segunda, Jesús Navas desapareció al mismo tiempo que el resto de sus compañeros.

Fruto de un acción suya, el saque de una falta desde el centro del campo, nació el primer y único gol del partido. Kanouté, majestuoso una vez más, se elevó entre todos para cabecear y establecer el 1-0 poco antes del descanso. La conexión entre ambos ha vuelto. Una gran noticia que hace aún mejor a Jesús Navas y al propio delantero, de nuevo en estado de gracia. El enésimo. Cualquier calificativo que se otorgue a este futbolista por su aportación desde que llegó al club se queda corto. Parece eterno. Suma ya trece goles en la presente campaña. Casi nada para cómo se está desarrollando la temporada.

PREMIO AL MEJOR EQUIPO SOBRE EL CÉSPED. Su tanto fue el premio al trabajo de un Sevilla que salió a por todas. Replegado y encomendado a un detalle de calidad de Aranda o Juanfran, Osasuna prácticamente sólo inquietó en una acción entre estos dos jugadores que Palop abortó sacando la pelota con el pie. Dueño de la posesión, el Sevilla quiso dar ritmo al juego y explotar sus bandas. Y lo consiguió, aunque a medias. Negredo, que falló ante Ricardo tras un gran pase de Navas a los 45 segundos de partido, y Kanouté, rematando algo a centro del palaciego, pudieron allanar mucho más el camino.

Las buenas sensaciones, sin embargo, desaparecieron tras el descanso. El equipo de Manzano perdió fuelle, presencia; se agarrotó por no conseguir ampliar su renta, y esto metió a Osasuna en el partido sin hacer grandes méritos. Navas y Capel se diluyeron de la mano de Romaric y Zokora y ni siquiera la salida de Renato por Negredo para reforzar la medular se notó especialmente. Al menos, se ganó, que no es poco.

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