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Ke$ha, la penúltima ambición rubia

La chica que vomitó en el armario de un amigo de Paris Hilton durante una fiesta debuta como cantante. Y no se conforma con el simple entretenimiento: quiere que su música, además de divertir y hacer bailar, tenga sustancia.

el 05 ene 2010 / 19:29 h.

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La capacidad del mercado musical para generar periódicamente ambiciones rubias parece no tener freno. Tras la figura fundacional de Madonna vinieron Britney Spears, Christina Aguilera, Lady GaGa... Y en el universo latino, Shakira, Marta Sánchez o Paulina Rubio. Pues bien, la última (¿o será ya la penúltima?) en engrosar esta abultada nómina es Ke$ha, una incipiente estrella que desembarca en España con un sencillo irresistible que se bailará largo y tendido, Tik Tok.  

Bautizada Kesha Rose Sebert, la criatura nació en San Fernando Valley de Los Angeles, hija de madre soltera y obligada por las circunstancias a labrarse su propia carrera desde muy temprana edad. Después de un sinfín de peripecias parece al fin llegada la hora de demostrar su valía con este primer disco, recién salido del horno -vio la luz el pasado martes- que lleva por título Animal y cuyo single de adelanto ya ha batido récords en cuanto a ventas digitales.

Pero Ke$ha no está sola ni mucho menos ante este desafío. Con Dr. Luke como productor ejecutivo, en el álbum también aparecen nombres como el veterano fabricante de éxitos Max Martin (Pink, Kelly Clarkson, Britney Spears) y el compositor y productor Benny Blanco (Katy Perry, 30H!, Spank Rock), para conseguir una colección de canciones de pop electrónico, con energía punk e irreverentes letras. "Quiero que mi música sea divertida, interesante, nueva, graciosa y diferente, pero con sustancia", dice. "Bajo las apariencias, soy una persona emocional. Quiero que la gente me escuche y sienta lo que cuento". Lo dice una joven alocada con buen y refinado gusto musical, que cita entre sus influencias a Keith Richards, Beck y Queen, a los Beastie Boys, Fugazi y Dinosaur Jr. Casi nada.

Y atención a las letras, que el público las va a encontrar de todos los colores. Hay una canción, por ejemplo, que describe el momento en que Ke$ha vomitó en un armario en una fiesta de un amigo de Paris Hilton (Party at a Rich Dude's House), otra que habla de la ocasión en la que "una estúpida zorra pretendió hacerse pasar por mi amiga y quiso jugármela" (Backstabber) y una más sobre el momento en el que se dió cuenta de que su chico le era infiel con una famosa estrella del pop, de la que por educación no da su nombre (Kiss & Tell).

Y otra que escribió sobre comenzar a ver el universo como una cadena cíclica de acontecimientos conectados… poco después de haber conocido a un chico en un club (Chain Reaction). La nueva ambición rubia viene, por lo que se ve, para quedarse. ¿Será premonitorio ese signo del dólar deslizado en su nombre? 

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