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Kosovo consumó su independencia

Kosovo ya es un nuevo estado de Europa. Tras exigir desde 1981 la soberanía y sufrir las atrocidades del régimen de Slovodan Milosevic, el pueblo kosovar gritó, primero en el Parlamento y después en las calles, su independencia, pese a la oposición de Serbia y su gran aliado, Rusia.

el 15 sep 2009 / 00:17 h.

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Kosovo ya es un nuevo estado de Europa. Tras exigir desde 1981 la soberanía y sufrir las atrocidades del régimen de Slovodan Milosevic, el pueblo kosovar gritó, primero en el Parlamento y después en las calles, su independencia, pese a la oposición de Serbia y su gran aliado, Rusia. La UE, mientras, calla y otorga y hace un llamamiento a la calma.

El Parlamento kosovar aprobó ayer de forma contundente la creación del estado "independiente, soberano y democrático" de la República de Kosovo, basada en la declaración de independencia presentada por el primer ministro, Hashim Thaci. "La declaración refleja la voluntad del pueblo", señaló antes de que se proclamara la secesión unilateral de Serbia, con la que se adelantó a precisar que las negociaciones sobre el status de Kosovo "se terminaron" sin atisbos de acuerdo.

El nuevo estado tenía hasta sus primeros símbolos, como la bandera, con fondo azul oscuro con el mapa de Kosovo en color amarillo, con seis estrellas blancas alrededor. Pero, sin duda, lo que hacía falta era el consentimiento de la comunidad internacional. El presidente kosovar, Fatmir Sejdiu, se adelantó a los acontecimientos al "invitar a todos los países del mundo a que establezcan relaciones diplomáticas".

Thaci aseguró que el nuevo Estado respetará el derecho de las minorías, a la vez que agregó que la independencia de Kosovo es "un caso especial derivado de la descomposición de la antigua Yugoslavia, por lo que no es un precedente para cualquier otro conflicto". Esta declaración se produce ante el temor de un efecto dominó al existir en varios estados territorios que podrían alegar el caso kosovar como precedente para las aspiraciones soberanistas de muchas otras regiones, tanto en el patio trasero de Rusia, como en Francia, Italia o la propia España.

Mientras Thaci leía en el Parlamento la esperada declaración de independencia, en las calles de la capital kosovar, Pristina, decenas de miles de albaneses, kosovares y también de países vecinos, festejaban la creación del nuevo Estado con banderas albanesas y estadounidenses. A esta alegría se unían las minorías albanesas residentes en países centroeuropeos como Austria o Suiza.

El estallido de felicidad kosovar contrastaba con el malestar de Serbia, que perdió la sexta provincia de la antigua Yugoslavia tras Croacia, Eslovenia, Macedonia, Bosnia y Montenegro. Pero, en este caso, los serbios creen que han perdido algo más: "Kosovo es Serbia, y siempre tiene que ser así", declaró el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, que arremetió contra "la política destructiva e inmoral" de EEUU, al que acusó de promover la declaración de un "estado falso". Además, acusó a la Unión Europea de "bajar la cabeza" ante "la humillación" estadounidense, "y por eso será responsable de las consecuencias" de la independencia kosovar. Eso sí, descartó que vaya a emplear el uso de la violencia para recuperar la que consideran una provincia serbia.

El enfado de Kostunica también estaba entre la población. Cientos de jóvenes gritaron lemas contra la independencia junto a la embajada de EEUU en Belgrado. Allí lanzaron piedras y antorchas contra la sede, además de arrancar semáforos y señales de tráfico. El balance fue de 20 heridos, la mayoría policías. Más al norte, en Mitrovica, ciudad dividida entre albaneses y serbios, se registraron más altercados al explotar dos artefactos en las sedes de la misión de la ONU y UE en Kosovo.

La ONU reunida.Mientras, el presidente de Serbia, Boris Tadic, viajó a Nueva York para asistir a la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU que, a petición del aliado serbio, Rusia, se reunió ayer, aunque al cierre de esta edición no había tomado ninguna decisión. El Kremlin, en contra de la proclamación de independencia kosovar, fue el primer país en tachar el acto de "ilegítimo" y afirmar que moverá su maquinaria diplomática para evitar la secesión de la hasta ayer provincia serbia.

Por su parte, la UE reaccionó con un llamamiento a la calma y a la responsabilidad de las autoridades del nuevo estado antes de aceptar la soberanía de Kosovo. La postura de la UE se conocerá tras el Consejo de Ministros de Exteriores que se reúne hoy en Bruselas.

En paralelo, el presidente de EEUU -principal impulsor de la independencia-, George W. Bush, afirmó que Washington cooperará con sus aliados para evitar la violencia en la región de los Balcanes.

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