Cultura

Kusturica encendió el ambiente en una gran noche de Territorios

Pocas veces ha acogido el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla una fiesta tan concurrida, entusiasta y bullanguera como la primera jornada del Festival Territorios 2009, celebrada el pasado jueves con el cineasta Emir Kusturica y su No Smoking Orchestra como cabezas de cartel...

el 16 sep 2009 / 03:31 h.

Pocas veces ha acogido el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla una fiesta tan concurrida, entusiasta y bullanguera como la primera jornada del Festival Territorios 2009, celebrada el pasado jueves con el cineasta Emir Kusturica y su No Smoking Orchestra como cabezas de cartel. La Isla de la Cartuja fue un hervidero de bailes, palmas, ritmos y melodías que mantuvo durante horas a algunos miles de aficionados en un estado de euforia colectiva sencillamente irresistible.

El autor de El tiempo de gitanos y Gato negro, gato blanco fue la estrella de la noche con su repertorio de canciones balcánicas, fusionadas con ráfagas de rock, jazz y folk, pero también con tiempos y guiños a la polka, la czarda o los aromas de la música árabe, todo ello un pretexto estupendo para saltar y bailar sin descanso y disfrutar con todo el histrionismo del excéntrico Kusturica. Otra fiesta gitana, pero más propia del jerezano Barrio de Santiago y de La Plazuela, fue la que brindó Tomasito, un artista capaz de electrizar a las masas a golpe de pataíta por bulerías con denominación de origen. Más maduro que nunca, con el bagaje bien amortizado de sus giras con Chano Domínguez y otros monstruos, Tomasito demostró que es posible crecer como artista sin perder la frescura y la energía de siempre.

Pero no fueron éstas las únicas estrellas que brillaron con fuerza en la jornada inaugural de Territorios 2009. Desde el siempre interesante proyecto extremeño The Gecko Turner 5 al monstruo del reggae Alpha Blondy, pasando por los no menos excitantes sonidos de los barceloneses Ojos de Brujo, fue toda una noche de pura world music de considerable altura artística. Lo mejor, que aún quedaban otras dos.

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