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La abuela del Facebook

La radioafición sevillana cumple 30 años y aún le echa la pata a internet en ocasiones: una antepasada del Facebook que le gana a éste en cercanía, en humanidad, en amistad real. En Facebook, por ejemplo, no podrá relacionarse con el Rey; por radio, basta con conectar con EA0JC.

el 20 nov 2009 / 20:24 h.

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"EA7ZG llamando a EA7AF", repite una y otra vez ante el micrófono Fernando Gallego en el intento de dar con su amigo Antonio Fernández. Lejos de lo que puedan pensar, estos sevillanos de setenta y tantos años no se han vuelto locos ni son robots. Esto no tiene nada que ver con la ciencia ficción: los coches todavía no surcan los cielos ni la comida viene comprimida en cápsulas. Esto tiene que ver con la radioafición: personas como Fernando, Antonio y los más de 200 socios de Radio Club Sevilla que, autorizadas, emiten y reciben mensajes radiados privados, usando bandas de frecuencia administrativamente establecidas. Y no es un invento del siglo XXI; la radioafición se remonta a los años 40 en España, y en Sevilla cumple el trigésimo aniversario.

¿Pero para qué sirve ser radioaficionado? Guillermo Marconi fue el primero de todos, y todavía hoy siguen muchos apasionándose con el simple hecho de "comunicarse con los demás", confiesa el vicepresidente de Radio Club Sevilla, Antonio Fernández. La radioafición sirve para establecer contacto con el amigo de toda la vida o con un desconocido que viva en Singapur -lo que se llama en el argot QSO-, salvar a más de uno de un apuro, participar en concursos y sobre todo, vivir mil aventuras.

Fernando y Antonio relatan entre risas algunas de esas aventuras. "Miles de veces hemos guiado por la ciudad a los desorientados, somos los primeros  GPS", dice uno. "Una vez guié a un enfermo hasta el hospital más cercano porque no había ambulancia", cuenta el otro.

A través de las ondas saltan el charco a menudo. Han establecido contacto con más de 170 países, y las QSL, gesto que todo buen radioaficionado debe realizar, son las tarjetas que lo confirman. También tienen la del Rey, radioaficionado de primera cuyo indicativo es EA0JC. Aunque parezca con tanta letra y número indescifrable una película de espías, estos indicativos son sus nombres en las ondas, como la matrícula de un coche: dos letras (las de España son EA), y un número que hace referencia a un distrito (en Andalucía es el 7).

La denominada "afición del batín y la zapatilla" (por lo cómodo que resulta llevarla a cabo: tan sólo hace falta comprar un equipo e instalarlo en casa, una silla confortable, y poco más, porque hablar por la radio puede hacerse hasta en paños menores si se quiere) está perdiendo la batalla frente a la tecnología más puntera: el móvil, internet, y el boom de las redes sociales, ha hecho que muchos opten por estas vías para comunicarse. ¿La razón? La inmediatez y la fácil accesibilidad. ¿La consecuencia de la pérdida de radioaficionados? El envejecimiento de una afición en la que los que sobreviven superan los 50 años. No obstante, "La radio", como dice Fernando, "tiene una magia muy especial".

¿Quiere ser un buen radioaficionado?

Si desea probar suerte estrenándose en una nueva afición, sepa que los únicos requisitos son: tener 13 años como mínimo, hacer una solicitud de prueba, conseguir una licencia, y ya finalmente, hacerse con un  equipo o asociarse a un club para poder comunicarse hasta con el más allá si uno se empeña. En la web de Unión de Radioaficionados Españoles (www.ure.es) encontrará toda la información necesaria en cuanto a legislación y calendario de exámenes para obtener la licencia. Si termina enganchándose al universo de la radioafición, comprobará que es un mundo muy familiar, en el que es obligación tutearse. A través de las ondas no se habla de religión ni de política, y la educación es lo primero.

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