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La abuela del Vacie alcanza los 117

Con buena salud, la mente clara y de mal humor entrará hoy en sus 117 años María Díaz Cortés, la abuela del Vacie y probablemente la mujer más anciana de España. La centenaria gitana pasará su cumpleaños en la vivienda sin luz ni agua caliente que ocupa en el poblado chabolista, tras frustrarse la iniciativa municipal de concederle un piso decente el año pasado, justo después de haber cumplido los 116.

el 15 sep 2009 / 20:41 h.

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Con buena salud, la mente clara y de mal humor entrará hoy en sus 117 años María Díaz Cortés, la abuela del Vacie y probablemente la mujer más anciana de España. La centenaria gitana pasará su cumpleaños en la vivienda sin luz ni agua caliente que ocupa en el poblado chabolista, tras frustrarse la iniciativa municipal de concederle un piso decente el año pasado, justo después de haber cumplido los 116.

Por eso, su familia está muy disgustada y ni siquiera quiere hablar con la prensa. "Están completamente desilusionados porque la situación es exactamente igual que la del año pasado, no ha mejorado nada", explicaba ayer uno de sus vecinos del Vacie, Ángel Montoya, que justificaba el malestar de la mujer en que todos confiaban en que pudiera pasar sus últimos años en una vivienda digna.

Con esta esperanza, el año pasado María y su hija Dolores, de 73 años y encargada de cuidarla, accedieron a relatar la vida que ha llevado, confiando en que sirviera para acelerar la cesión de una vivienda municipal. Así se supo que en el núcleo de chabolas más antiguo de España sobrevive quien probablemente es la mujer más longeva del país.

Nacida en Granada en 1892, subsiste casi todo el día acurrucada entre mantas en el frío cuarto de una infravivienda sin cuarto de baño ni agua caliente, donde ha pasado casi toda su vida. Llegó joven, cuando se casó con un habitante del Vacie que levantó con sus manos su primera vivienda, y seguía siendo joven cuando enviudó, con cinco hijos, y tuvo que empezar a trabajar en el campo. Se valía por si misma hasta hace cuatro años, cuando la edad le pudo y se acostumbró a los cuidados de los suyos y a permanecer guarecida en su habitación. Ahora vive acompañada de cinco familiares, que se mantienen con los 300 euros de su pensión, en una casa que no tiene ni estufas ni enchufe en todas las habitaciones, aunque sí un enorme televisor.

El año pasado, pese a que la familia no cumplía los requisitos, les concedieron una vivienda: el Ayuntamiento y la oficina de ayuda al inquilino, Otaínsa, se mostraron dispuestos a concederle un techo en el que resguardar sus achaques del frío y la humedad del poblado chabolista. Sin embargo, las condiciones de cesión -alquiler por periodos de seis meses renovables, acompañada por cinco de sus familiares y sólo mientras María viva- no convencieron a la familia, que tras varios encontronazos con el Ayuntamiento renunció a una casa de tres dormitorios en el barrio de San Bernardo.

Ayer, María se encontraba "lúcida" y consciente de la cercanía de su 117 cumpleaños y también de que lo pasaría una vez más en El Vacie, según explicó Montoya, a quien la hija de la abuela del Vacie le indicó que no querían hablar con nadie porque estaban muy disgustados al tener que permanecer en su chabola tras su frustrada esperanza de lograr una vivienda digna.

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