Cultura

«La Academia no es responsable de lo que digan los hablantes»

Por primera vez, la Real Academia de la Lengua sale de Madrid y se dispone a emprender una gira por varias ciudades españolas para presentar su nueva edición del Diccionario. Pedro Álvarez de Miranda, director del proyecto, recalará hoy en la Academia de las Buenas Letras de Sevilla.

el 17 nov 2014 / 12:00 h.

pedro-alvarez-miranda Desde su publicación, el pasado 16 de octubre, la 23ª edición del Diccionario de la Lengua Española se ha convertido en el libro más vendido de no ficción y se han abierto cientos de debates populares y en medios de comunicación sobre las palabras que entran, las que salen y las que se echan en falta. con este motivo, por primera vez la Real Academia saldrá de su sede histórica en Madrid y presentará la nueva edición del Diccionario en cuatro importantes ciudades españolas. La primera escala será Sevilla, hoy (19.00 horas) en la Academia de las Buenas Letras. ¿Sigue siendo el Diccionario de la Real Academia ese superventas que ha sido siempre? El diccionario es en efecto un libro que se vende mucho. Probablemente éste no venderá tanto, porque cada vez se consulta más el soporte electrónico. Pero todavía hay mucha gente que lo compra y lo consulta en papel. ¿Cuál es la previsión de tirada en la primera edición? No lo sé con exactitud, tendría que ser la editorial la que confirmara el dato, pero creo que la primera tirada será de unos 50.000 ejemplares, aproximadamente. Los rumores especulan con la posibilidad de que sea la última edición del DRAE en papel. Con esos números, tampoco parece que sea una inversión ruinosa... Es una previsión que nadie puede dar por segura. Los rumores, en todo caso, no han salido de la Academia. Si fuera la última edición en papel, sería por las circunstancias de la evolución del mercado, cuyo comportamiento es impredecible. Nadie puede saber qué pasará dentro de diez años, pero si ha habido vigésimo tercera edición, bien puede haber vigésimo cuarta. Siempre que aparece una nueva edición, causan mucho revuelo las palabras que se incorporan, como ha ocurrido este año con amigovio y papichulo, entre otras. ¿Es la prueba de que la gente se toma muy en serio su trabajo? Efectivamente, la Academia suscita discusión no solo cada diez o doce años, cuando sale a luz un nuevo diccionario, sino cuando incorpora nuevas palabras y las difunde. La gente es muy sensible a estos cambios, a veces gustan y otras no. No ha gustado, por ejemplo, la acepción de la palabra gitano como “trapacero”... Parece que sí, que ha sentado mal entre las comunidades gitanas, pero es un uso que ha existido y aún existe. Pero no olvidemos que también tiene acepciones no peyorativas. Creo que no hay que enfadarse con la Academia, que no es responsable de lo que digan los hablantes. Hay que entender que entre los usos de la lengua hay algunos que incluyen la descalificación del prójimo. El nuevo diccionario ha corregido el tratamiento de las entradas masculinas y femeninas. ¿Se puede decir que hay un machismo en el lenguaje? La Academia procura como es lógico evitar las resonancias machistas, pero desde el punto de vista gramatical lo que tiene que hacer es reflejar la lengua con exactitud. En este caso, hace unos años había profesiones que no tenían mujeres. Por ejemplo, “taxista” era masculino antes, pero la realidad de hoy permite hablar de masculino y femenino. Y así sucesivamente... En la nueva edición es bastante llamativa la presencia de americanismos. ¿América es hoy el gran magma de la lengua, más viva que el español peninsular? Bueno, no cabe duda de que en américa la lengua está muy viva, pero esa fuerza se debe en gran parte a que posee una extensión geográfica y demográfica apabullante. Lo seguro es que la Real Academia colabora muy estrechamente con las 21 academias americanas para que el diccionario sea un reflejo lo más exacto posible de la realidad. Estará usted al tanto de la polémica en torno a un libro de Gregorio Morán censurado, según el autor, por criticar a la Academia. ¿Es una institución intocable? En absoluto. No he leído ese libro, y por supuesto el autor es muy dueño de expresar su opinión sobre cualquier institución, pero al parecer los ataques eran contra personas. En todo caso, no puedo opinar. Por otro lado, su compañero José Manuel Blecua afirmaba hace poco que la situación de la Academia es dramática. ¿Exageraba? Es preocupante. La asignación de los presupuestos en 2013 bajó de manera brutal, la del 2014 también, y el recorte, o más bien hachazo, ha sido del 60 por ciento en apenas tres o cuatro años. Aunque tenemos ayuda de la Fundación pro-RAE, hay que mantener un edificio y pagar a muchos colaboradores. Nuestro presupuesto es de un millón y medio de euros, para el servicio gratuito, por ejemplo con el diccionario en la red, que prestamos a la sociedad

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