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La acampada de las setas engendra nuevas protestas y asambleas

Un grupo de voluntarios recogía ayer los restos de la acampada desmantelada el domingo. El movimiento 15-M busca ahora acomodo en los barrios y organiza nuevas protestas: a Monteseirín le señalarán con el dedo.

el 20 jun 2011 / 20:31 h.

Diecisiete sillas, cada una de un estilo y un color, aguardaban al final de la escalinata de la Encarnación a que alguien las recogiera. Algunas pancartas, separadas de sus palos, descansaban en la explanada situada bajo de las setas al lado de unas pocas neveras, cartones y restos de utillaje. Y un grupo de chavales cargaba por tercera vez el coche con colchones, mantas y chismes variados con destino al centro okupa La Huelga , un antiguo taller abandonado del Centro que aprovechará algunas de las cosas que nadie ha reclamado, después de que todo el material de cocina o de comunicación se haya devuelto. Uno más contaba que ha sido duro dormir allí mientras barría la explanada, por la que Lipasam se había comprometido a pasarse a última hora para llevarse los trastos que quedaran.

Es lo que quedaba ayer tarde de la acampada que durante más de un mes ha sido símbolo del movimiento 15-M , que ha permitido a miles de sevillanos clamar por una democracia más participativa y mostrar su indignación por la distancia entre los políticos y los ciudadanos, los abusos de la macroeconomía o las pocas perspectivas de futuro de esta preparadísima generación de mileuristas que no logran salir de casa de sus padres.

En el entorno, sensación de pena o alivio, según les haya ido la experiencia: el horno Algrano, que ha tenido roces con gente que acudía a la cafetería para ir al baño y asearse, no los echará de menos. Lo explicaba una de sus trabajadoras, que en todo caso los disculpaba: "En situaciones así siempre hay gente que es educada y gente que no lo es, y aquí se han juntado alguno que quizá ni siquera fuera de la acampada, y con nosotros se han pasado".

La otra cara de la moneda la daba el bar Spala 2: "A nosotros la verdad es que nos ha beneficiado, porque había mucha gente y aquí venían a comprar botellas de agua y tabaco, y a veces a tomarse un café". También subía la clientela cuando había concentraciones en las escalinatas.

Tras la marcha convocada el domingo , que volvió a superar a las anteriores con más de 12.000 asistentes , los indignados preparan ya nuevas quejas. Como acudir a "mostrar pacíficamente el descontento" por las malas instalaciones del Conservatorio de Música Cristóbal de Morales mañana miércoles, cuando el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, asista a la clausura del curso. O volver el martes 28 a la Encarnación, donde el anterior alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, recibirá un homenaje público. "Os convocamos a reunirnos, sentarnos en silencio y señalar con el dedo. Será una protesta pacífica y en silencio", anuncia el blog.

La experiencia también ha permitido ensayar otras formas de expresión que ahora tomarán el relevo, como las asambleas que se han creado en los barrios y los pueblos, medio centenar por el momento. Mejorar sus engranajes será una de las prioridades, tal y como figura en la web de los acampados , que ha convocado un taller de métodos y dinámicas asamblearias para evitar que las reuniones se eternicen o los temas se repitan, entre otros males comunes si no se preparan bien. Un grupo de voluntarios fajados en esas dináminas impartirá talleres el lunes y el jueves próximos a representantes de las asambleas de pueblos y barrios, para que luego los difundan.

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, dedicó ayer unos minutos al colectivo y dijo entender su desengaño: "Los políticos tenemos que ser conscientes de que es nuestra responsabilidad ser más transparentes y mejorar los cauces de participación". Luego añadió: "Todo eso es posible con el sistema democrático y de libertades que nos hemos dado. Tenemos que respetarnos todos".

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