Economía

La aceituna de mesa queda aislada de las ayudas para almacenamiento

Los productores sevillanos de aceituna de mesa denuncian que soportan la misma crisis de precios que el aceite de oliva y que el mercado está paralizado, sin ventas, y con unas cooperativas que han de aliviar sus almacenes para dar entrada en septiembre a la nueva cosecha. La comarca que más lo padece es el Aljarafe sevillano.

el 16 sep 2009 / 04:56 h.

Los productores sevillanos de aceituna de mesa denuncian que soportan la misma crisis de precios que el aceite de oliva y que el mercado está paralizado, sin ventas, y con unas cooperativas que han de aliviar sus almacenes para dar entrada en septiembre a la nueva cosecha. El Aljarafe, la comarca que más la padece.

Pasado mañana la Consejería andaluza de Agricultura abre el plazo para que los olivareros se adhieran al sistema de almacenamiento privado del aceite de oliva, que otorga ayudas europeas por retirar producción del mercado para, así, impulsar los alicaídos precios en origen (a salida de almazara). Se trata de la primera vez que se activa esa fórmula en sus once años de existencia, y que vino a sustituir a las antiguas compras públicas (intervención comunitaria) cuando los mercados se derrumbaban. Pero el miércoles, y pese a padecer idénticos males, habrá una gran ausente, la aceituna de mesa.

En efecto, la aceituna de mesa, vital para la Sevilla agroindustrial, se incluyó allá por 1998 en el régimen de subvenciones al olivar (Organización Común de Mercado), pero se excluyó de las ayudas para guardar la cosecha, que se asignaron en exclusiva al aceite de oliva. El argumento, que aquélla no era de consumo masivo.

Sin embargo, el largo derrumbe de cotizaciones que soporta el oro verde -y que se refleja no sólo en el mercado de origen, sino también en la cesta de la compra, al ser el producto más deflacionista en el último año- "ha terminado arrastrando a la hermana pobre del aceite, que es la aceituna de mesa", explica José Vázquez, técnico de Asaja de Sevilla.

No sopla ningún viento. No hay movimiento de compras y ventas en las cooperativas que almacenan las aceitunas conservadas en salmuera, y multitud de olivareros desconocen todavía cuánto dinero cobrarán cuando, el próximo 30 de agosto, se liquide la pasada campaña.

El problema es actual, comenta Vázquez, pero "se agravará" en los próximos meses. Primero, porque las cooperativas tendrán que dar salida a las olivas almacenadas de cara a la próxima cosecha, que tradicionalmente se inicia a partir de la tercera semana de septiembre. Segundo, porque existen comarcas, como la sevillana del Aljafare y a diferencia de otras como las de Estepa y Osuna, que por las características de sus aceitunas (bajo contenido graso) y olivos (resulta complicado recolectar con máquina) no pueden aguardar otros dos largos meses hasta que abran las almazaras y molturen sus cosechas para obtener aceite de oliva. Y, por último, porque con reducidos precios los agricultores se pensarán si recolectan o no debido a los elevados costes de producción (la inmensa mayoría del sector no está adaptada a la recogida mecanizada). Cabe recordar que la campaña del verdeo (de la aceituna de mesa) es, junto con la del melocotón y la nectarina, la que más empleo (jornales) genera en el campo de la provincia.

En el sector, asimismo, afloran dos problemas añadidos. Por un lado, la crisis económica, que está reduciendo el consumo nacional y las exportaciones -en éstas no se notó el año pasado, pero sí en lo que llevamos del presente-. Y por el otro, las importaciones de países terceros, entre ellos Argentina, que resultan más baratas.

A 31 de mayo pasado, y con una producción española de 484.500 toneladas (a las que hay que añadir unas 339.340 de excedentes antiguos), todavía quedaban por comercializarse 481.770, según revelan los datos de la Agencia para el Aceite de Oliva, organismo adscrito al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Por tanto, a tres meses para que concluya la actual campaña, había en reserva casi tanta aceituna como se había producido, a pesar de que el volumen recolectado fue inferior al de la pasada (entonces fueron 553.340 toneladas). Y casi todo aquel aforo por vender (419.078 toneladas) se encontraba en las entamadoras, y no en la industria envasadora (el problema, pues, recae directamente sobre el agricultor). El stock será muy similar al que afloró al estrenarse septiembre de 2008.

"Algo habrá que hacer", se queja Vázquez. Su compañero en Asaja-Sevilla Eduardo Martín reclamó a principios de junio a la Comisión Europea que arbitrara algún tipo de ayuda para la aceituna de mesa, pero hasta ahora no ha habido respuesta alguna.

La semana pasada, en Sevilla se reunió Interoliva, la interprofesional de la aceituna de mesa -aglutina a productores, industriales y exportadores- para abordar nuevos planes de promoción nacional e internacional para impulsar el consumo.

Desde la organización agraria COAG hablan de que los costes de producción rondan los 1,10 euros por kilo, y se han llegado a vender partidas un 34% por debajo de ese umbral.

Mientras tanto, en las manifestaciones que se están convocando para denunciar el descenso de los precios del aceite de oliva, la aceituna de mesa ya se incluye en los lemas de las pancartas. La hermana pobre se hace oír.

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