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La actual crisis aumenta el rechazo a los inmigrantes

Se consolida la imagen negativa que asocia migración y deterioro laboral y económico.

el 02 mar 2010 / 21:21 h.

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La actual crisis económica aumentó el rechazo de la población española hacia los inmigrantes, cuyo número considera "excesivo", y acrecentó su demanda de políticas migratorias y de control más restrictivas.
El informe Evolución del racismo y la xenofobia en España (2009), elaborado por el Observatorio del Racismo del Ministerio de Trabajo e Inmigración, refleja en 400 páginas el avance de la menor receptividad ante el foráneo y la consolidación de una imagen más negativa que la asocia al deterioro de las condiciones laborales y económicas.


Pese a una mayor contención de los flujos migratorios, debido al nuevo escenario laboral y a un mayor control de inmigrantes en situación ilegal, la transigencia con el extranjero se hizo depender cada vez más de las necesidades laborales y de su capacidad de integrarse, según las 2.800 respuestas de la encuesta del Observatorio, que se realiza de forma anual desde 2005.


El requisito de adaptación se antepone incluso al empleo para permitir el acceso al país y, aunque la población autóctona aprecia la riqueza cultural que trae la inmigración (incluso más que la económica), no ocurre así con la religiosa (la más desaprobada).


Se asiente que los inmigrantes mantengan su cultura y costumbres, pero con la condición de que se avengan a las normas legales y sociales que configuran la vida en sociedad: "que no molesten al resto de los españoles". No obstante, a la exigencia de que se integren no sigue pareja la voluntad, por parte de los españoles, de acrecentar actuaciones que contribuyan a su integración.


El análisis concluyó que el 37% de los encuestados son reacios a la inmigración, el 33% son tolerantes y el 30% ambivalentes. Respecto a si las leyes que regulan la entrada y permanencia de extranjeros son laxas o restrictivas, el 42% opina que son "demasiado tolerantes", 18 puntos más que en 2005, frente a sólo un 5% que las cree "más bien duras".


El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, aseguró que es "una percepción equivocada" pensar que el inmigrante quite el puesto de trabajo a los españoles y opinó que no hay un sentimiento xenófobo "más allá de que pueda haber alguien con intereses políticos de que se cultive". "A veces uno puede llegar a la conclusión equivocada de que la situación de crisis que uno padece es porque otro le ha quitado el trabajo", aclaró.

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