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La acusada de matar a su compañera en Sevilla reconoce el crimen aunque alega haber consumido alcohol y droga

La Fiscalía y la acusación particular rebajan a 15 años de cárcel su petición de pena para la imputada.

el 08 abr 2013 / 13:51 h.

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A.M.P., la mujer de 52 años acusada de asesinar en 2011 en un piso  de la calle Nueva Bellavista de Sevilla a su compañera sentimental, a  la que asfixió inicialmente con un calcetín y a continuación con sus  propias manos mientras mantenían relaciones sexuales, ha reconocido  haber cometido el crimen, aunque su abogada defensora ha alegado que  actuó bajo los efectos de las drogas y el alcohol, sustancias de la  que es "consumidora habitual" desde que tenía 14 años. En el juicio con jurado celebrado este lunes en la Audiencia  Provincial de Sevilla, que en contra de lo habitual ha durado poco  más de una hora, la acusada se ha limitado a declararse "culpable"  del delito de asesinato cometido sobre la víctima, identificada como  R.N.P., aunque su letrada ha pedido que se tenga en cuenta la  atenuante relacionada con el consumo de drogas y alcohol, lo que, a  su juicio, "le provocó una disminución de la capacidad volitiva". Tras ello, el fiscal ha renunciado a toda la prueba testifical  prevista y únicamente ha considerado necesaria la comparecencia de  los médicos forenses que practicaron la autopsia al cadáver y del  psiquiatra que se entrevistó con la acusada una vez ocurrieron los  hechos a fin de poder determinar la existencia de la atenuante  alegada por la letrada de la defensa. Uno de los médicos forenses que realizó la autopsia ha confirmado  que la muerte fue "violenta" y de etiología "homicida", pues la  víctima murió estrangulada después de ser "inmovilizada" por las  muñecas y atada con cuerdas a la cama donde ambas mantenían  relaciones sexuales, con lo cual "no tenía ninguna capacidad" para  defenderse con las manos. Según ha añadido, "el mecanismo más lógico es que la acusada  estuviera sentada sobre la víctima a horcajadas y de rodillas, para  poder manejar el cuello con las dos manos y poder usar un lazo", lo  cual "limitaba aún más la movilidad de la fallecida, que sólo podía  mover las piernas". "SERIO" PROBLEMA CON LAS DROGAS De su lado, un médico forense especialista en psiquiatría ha  asegurado que la acusada "no tiene un trastorno mental, pero sí un  serio problema con las drogas", a lo que se suma que tiene una  inteligencia "límite" aunque sin llegar a ser "una retrasada mental",  añadiendo que su conclusión es que "la capacidad de comprender lo que  estaba haciendo estaba intacta, pero su voluntad se encontraba  limitada". No obstante, y según ha precisado este psiquiatra, la procesada  "era perfectamente consciente de la ilegalidad que estaba  realizando". Tras ello, el fiscal ha modificado sus conclusiones provisionales  y ha rebajado su petición para la acusada de 18 a 15 años de cárcel,  porque entiende que cometió un delito de asesinato con la agravante  de abuso de confianza aunque también con la atenuante de alteración  de su capacidad psíquica. LOS HECHOS El abogado que ejerce la acusación particular en nombre de los  hermanos de la víctima se ha adherido a lo solicitado por el  representante del Ministerio Público y ha pedido para la imputada 15  años de cárcel --frente a su petición inicial de 26 años-- y el pago  de una indemnización de 20.000 euros a cada uno de los cuatro  hermanos de la fallecida. La letrada de la defensa, de su lado, se ha adherido a las  peticiones planteadas por las acusaciones. En su escrito de acusación, consultado por Europa Press, el  Ministerio Público relata que la acusada mantenía una relación  sentimental de pareja desde principios de 2011 con la víctima,  conviviendo ambas en el domicilio de ésta última, en la calle Nueva  Bellavista de Sevilla. UN CALCETIN AL CUELLO Según el fiscal, los hechos tuvieron lugar entre las 04.00 y las  09.00 horas del día 25 de diciembre, cuando, cuando estaban  manteniendo relaciones sexuales, la acusada se aprovechó de que la  víctima, que tenía las manos atadas, "no podía de ninguna manera  defenderse ni liberarse de las ataduras, a las que en un principio  accedió voluntariamente sin saber qué ocurriría después", para atarle  un calcetín al cuello con un nudo. En ese momento, la imputada "comenzó a tirar" de los extremos del  nudo provocando la asfixia de su pareja, momento en el que ésta, "a  la vista del exceso de violencia en principio consentida por la  relación sexual, comenzó a resistirse", por lo que la acusada,  "viendo que no conseguía su propósito con el calcetín, la agarró por  el cuello con sus manos" hasta producirle la muerte por asfixia.

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