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La afición bética, encrespada con técnico y dirigentes verdiblancos

La merecida crítica, de la grada del Benito Villamarín, a los jugadores se sumó al “Velázquez vete ya”, “directiva dimisión” y gritos a favor de Mel.

el 16 oct 2014 / 09:37 h.

Partido de jornada de Copa del Rey entre el Betis y el Lugo. Foto: Manuel Gómez Los aficionados centraron sus protestas en la figura del técnico y la directiva. Foto: Manuel Gómez Crispados, fastidiados, dolidos y desesperados es como están los aficionados del Betis. Lo están porque partido tras partido ven que su equipo no juega absolutamente a nada y lo plasmaron desde el principio. Desde que la expedición verdiblanca llegó al Villamarín, los valientes que decidieron hacer acto de presencia fijaron sus quejas en Velázquez. Pero los béticos ya han vivido muchas veces esta historia. Para empezar a conquistar a la hinchada, los hombres a los que dirige el técnico vallisoletano y él mismo deben dar mucho más. La afición estuvo ayer muy susceptible durante todo el partido. A la mínima gritaba, silbaba y protestaba cualquier error de los suyos, que parece que estaban borrachos de tanto ver enfrente la camiseta cervecera del Lugo. Y era normal, porque la situación cada vez es menos sostenible. Mientras, los Supporters y la Grada 1907 intentaban animar a una parroquia con una estampa poco habitual y que estaba sólo para juzgar. No pararon de cantar y poco a poco se fue animando, al igual que en el terreno de juego Dani Ceballos. Los pitos empezaron a transformarse en aplausos, aunque duraron muy poco, pues llegó el descanso y con él una pitada enorme y gritos de “directiva dimisión”.  En el segundo periodo hubo más de lo mismo: un público totalmente desencantado con sus futbolistas. Pero al final, el fútbol es futbol y los sentimientos, sentimientos. Todos los presentes se unieron para darle a los suyos ese impulso en forma de jugador número doce que permitiera la reacción. Los gritos de “Betis, Betis, Betis” empezaron a sonar y en Gol Sur, por hacer, hicieron hasta la conga. Tal y como leen. Y Velázquez, casi metido en el campo, se desgañitaba pidiéndole más a los suyos. Parecía que llegaba la armonía, pero el gol no lo hizo y en el 90 la grada volvió a explotar al grito de “Velázquez vete ya”, que se juntó con una bronca de época a los jugadores y con otros 30 minutos de espanto sobre el césped. Los once metros, esta vez sí, salvaron al Betis. Pero ¿y a Julio Velázquez?

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