Deportes

La afición, patrimonio inmaterial de La Palmera

Fin de semana de beticismo puro en el Descenso Internacional del Sella, el Festival ‘Rock the Rock' de Gibraltar, con el Himno del Centenario cantado 'a capella', y el ‘stage' de Cardiff.

el 07 ago 2011 / 20:10 h.

Arriba, el matrimonio que acudió al Descenso del Sella ataviado con la camiseta del Betis. Abajo, el batería que cantó el himno 'a capella'.

El Real Betis Balompié , nacido en 1907 bajo el regazo de unos estudiantes de Medicina naturales de Lora del Río y con la nomenclatura embrionaria de Sevilla Balompié, es, 103 años después, un fenómeno de masas. La entidad de La Palmera, recién ascendida a Primera División , es capaz de reclutar a 34.000 fieles en plena crisis económica mundial y sin apenas fichajes de cierta enjundia en el panorama nacional e internacional. 

Con el paquete del accionista mayoritario intervenido, en concurso voluntario de acreedores y sumergida en una batalla judicial, la actualidad del Benito Villamarín rezuma aire puro por sus cuatro puntos cardinales.

El fin de semana que ayer expiró es un ejemplo manifiesto y evidente de la simpatía que despertaba el Real Betis y que, a base de autos judiciales y medidas cautelares, se han encargado de recobrar desde los juzgados y la planta noble del coliseo de La Palmera. En Asturias, Sporting y Oviedo se alinean para librar una lucha por la hegemonía del balompié patrio astur. Sin embargo, algunos hinchas discrepan del sector mayoritario y profesan un cariño fiel al escudo de las trece barras.

El Descenso Internacional del Sella , una de las pruebas estrellas del piragüismo a nivel internacional, suele erigirse en pasarela de los más variopintos pelajes de quienes deciden asistir a la cita.

El pasado sábado, y cumpliendo con la tradición anual, José Javier Herrera y su esposa, Lucía Vega, viajaron desde su Llanes natal para presenciar la prueba. La peculiaridad es que, con el ánimo de mostrar su beticismo, acudieron ataviados con una especie de sombrero cordobés y la elástica verdiblanca. El empresario llanisco era un habitual en las gradas del Carlos Tartiere y El Molinón cuando el conjunto heliopolitano visitaba Asturias.

"Tengo amistad con Lopera, me gustaba regalarle siempre una botellita de sidra", dijo en una entrevista concedida al diario La Nueva España .

Otro de los momentos curiosos del fin de semana ocurrió el sábado en el Festival Rock the Rock de Gibraltar, uno de los certámenes de música alternativa que se celebra en el Peñón. El grupo gibraltareño Noiz ejercía de telonero de Taxi y, en el momento de iniciar el repertorio de la gala, el vocalista fue el encargado de presentar a todos los componentes.

Y fue en el momento de bautizar al batería cuando se produjo el instante de mayor emotividad en clave bética. El chaval, socio del Betis desde pequeño, animó al público y decidió interpretar a capella el himno del Centenario.

Londres y Gales

Y a miles de kilómetros de Asturias y Gibraltar, centenares de aficionados verdiblancos asistían al cierre de la gira británica en el Liberty Stadium de Swansea.

El periplo del conjunto de Pepe Mel en tierras anglosajonas se ha prolongado durante 9 días, período en el que los hinchas heliopolitanos han teñido de color las gradas de los modestos y vetustos recintos que ha visitado el cuadro andaluz. Havant, Newport y Neath han medido la magnitud de un club que trata de recobrar su esencia.

La comitiva de hinchas béticos fue amplia y, hasta simpatizantes del Sevilla y el Málaga, animaron al plantel hispalense en el Liberty Stadium de Swansea -imagen superior-. Ayer, y mientras los discípulos de Mel paseaban por Londres y sus principales arterias comerciales, decenas de estudiantes sevillanos erasmus intentaban cazar un recuerdo con forma de autógrafo de sus ídolos. Beticismo en su estado más puro y genuino.

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