Economía

La agroindustria andaluza denuncia su 'asfixia' con el auge de la marca blanca

En estos tiempos de crisis, las cadenas comerciales aumentan los volúmenes de marcas blancas (etiquetas de su propiedad) y los fabricantes alimentarios andaluces denuncian que son baratas porque pierden con ellas lo que ganan subiendo los precios del resto. Consumo a la baja, hasta en la cerveza. Foto: Amparo Cáceres.

el 15 sep 2009 / 18:33 h.

En estos tiempos de crisis, las cadenas comerciales aumentan los volúmenes de marcas blancas (etiquetas de su propiedad) y los fabricantes alimentarios andaluces denuncian que son baratas porque pierden con ellas lo que ganan subiendo los precios del resto. Consumo a la baja, hasta en la cerveza.

Frente a la crisis económica, el empresariado agroalimentario andaluz quería transmitir ayer un mensaje de optimismo, puesto que la industria del comer y el beber va bien, pero los malos augurios hicieron acto de presencia. "Hay una psicosis creada hacia la marca blanca [etiqueta propia de una cadena de distribución] y esta estrategia [lanzada por las firmas comerciales] nos puede sacar del mercado y provocar el cierre de muchas empresas en la comunidad".

Quien así habló fue Manuel Jurado, presidente de la asociación de compañías agroalimentarias andaluzas Lándaluz, durante un receso de la jornada que, sobre La Alimentación fuera del Hogar, se celebró en la sede de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA). Jurado denunció las grandes diferencias de precios que aplican las cadenas comerciales a la marca blanca y a la del fabricante -las cifró entre un 20% y un 30%-, y en algunos casos, agregó, se colocan por debajo de los costes de producción, una práctica ilegal (denominada dumping).

El directivo explicó que, ante la difícil coyuntura actual, todas las empresas de distribución han entrado en la dinámica de ampliar la presencia de las etiquetas blancas -sólo hay que echar un vistazo a las estanterías de cualquier hipermercado- con el pretexto de que el consumo se está retrayendo y, por tanto, hay que conservar a los clientes, pero los menores precios de aquéllas se hacen a costa de aumentar las marcas de los tradicionales fabricantes. En suma, lo que pierden por unas lo ganan por las otras.

Por ello, el presidente de Lándaluz reclamó a las grandes cadenas que enjareten criterios equiparables a sus productos y a los ajenos, porque éstos, dijo, son iguales de "competitivos".

Ya dentro del foro, patrocinado por la Caja Rural del Sur, Horacio González, el secretario general adjunto de la patronal española de la industria alimentaria y de bebidas, Fiab, y el presidente de la CEA, Santiago Herrero, fueron los encargados de relativizar el pesimismo. "A pesar de la que está cayendo, aquí estamos con fuerza, porque todos necesitamos comer. Nuestro sector es contracíclico, pues ni tiene subidas espectaculares en épocas de bonanza, ni espectaculares son sus bajadas en las de crisis", dijo González. Herrero matizó, eso sí, que ninguna actividad está al margen de la actual coyuntura, puesto que puede haber un efecto arrastre por la caída del consumo, y recordó que la agroindustria regional competía antes en costes de producción, y ahora, en un mundo cada vez más globalizado, ha de hacerlo en calidad y valor añadido.

Mientras, Manuel Jurado apostó por el canal horeca (hoteles, restauración y catering) para buscar vías de mayor rentabilidad y viabilidad para las empresas andaluzas, dado que es una rama de negocio en permanente crecimiento. "Es una alternativa a la crisis", dijo. De hecho, un tercio del gasto en alimentación en España se realiza ya fuera del hogar, y las perspectivas invitan a adentrarse en el negocio, según un informe presentado por la empresa Iliada Consulting.

Ejemplo de esas miras es la planta de transformación y elaboración de productos (platos preparados, fundamentalmente) que Mercasevilla pondrá en marcha el año que viene, según recordó su director general, Fernando Mellet, que también fue ponente en esta Tribuna Lándaluz.

Hasta la cerveza tiene mal trago en esta crisis. Carlos de Jaureguízar, presidente de Heineken España -propietaria de Cruzcampo-, reconoció que el consumo bajó en verano (un 6%) y lo ha hecho con más fuerza en octubre y noviembre. Menos afluencia a los bares, menos cerveza. ¿Subirán los precios? "Como lo haga la inflación".

  • 1