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La Alameda protesta por el exceso de conciertos

Un grupo de unos 200 vecinos de la Alameda que viven en el propio bulevar denunciaron el miércoles que el ritmo de conciertos permitidos por el Ayuntamiento es insoportable: "Sólo esta semana ha habido cinco y eso son noches sin poder dormir y días sin poder trabajar", lamentan los afectados.

el 15 sep 2009 / 17:34 h.

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Un grupo de unos 200 vecinos de la Alameda que viven en el propio bulevar denunciaron el miércoles que el ritmo de conciertos permitidos por el Ayuntamiento es insoportable: "Sólo esta semana ha habido cinco y eso son noches sin poder dormir y días sin poder trabajar", lamentan los afectados.

Mientras el Ayuntamiento presume de perseguir las botellonas, en la Alameda están permitidas las concentraciones nocturnas de gente cuando se instalan escenarios para estos ruidosos conciertos. Y mientras el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, entonaba el martes un mea culpa porque el mapa de ruidos de la ciudad está aún muy encima de lo ideal, el miércoles celebraba en el bulevar el Día del Niño con el cuarto concierto que se ha celebrado esta semana, cuyo programa que se completó anoche con otra sesión musical, en un escenario que apenas está a una veintena de metros de las casas.

"El viernes hubo un concierto desde las doce de la mañana a las doce de la noche, el sábado por la noche también, ayer dos y esta noche oiremos otro de flamenco experimental; esta semana no ha habido forma de descansar", se lamentaba Virginia, vecina de la zona desde hace años.

Los vecinos han recogido más de 200 firmas contra lo que consideran un número excesivo de fiestas, que se celebran desde primavera y que, pese a su insistencia ante el Ayuntamiento, no bajan su volumen, no acaban antes ni moderan su frecuencia. "La música se oye en la Torre de los Perdigones y eso ha hecho que algunos vecinos, sobre todo personas mayores, se hayan tenido que ir a dormir fuera porque es imposible descansar. Y de día no se puede trabajar: yo tengo un despacho y con la música no consigo hablar por teléfono, ni siquiera oigo la puerta cuando llaman", lamentaba Nuria Rodríguez, una de las vecinas. Igual le ocurre a un psiquiatra que tiene la consulta en el bulevar.

Aunque han reforzado el acristalamiento de las ventanas, nada surte efecto. Los residentes se han planteado acudir a los tribunales, aunque el elevado coste del proceso, y la necesidad de coordinar a tanta gente los está retrasando.

Los vecinos ven claro el motivo: "el PSOE no se mete porque es territorio de IU, y IU no nos hace caso: lo único que decimos es que hay muchos sitios para celebrar conciertos, que no nos machaquen tanto, porque esto es una tortura psicológica".

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