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La Alameda se asienta

Un año y medio después de que el proyecto de remodelación de la Alameda sobrepasara la primera fecha oficial de inauguración, las obras en el bulevar empiezan a asentarse. (Foto: A. Acedo)

el 15 sep 2009 / 05:34 h.

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Un año y medio después de que el proyecto de remodelación de la Alameda sobrepasara la primera fecha oficial de inauguración, las obras en el bulevar empiezan a asentarse. En cuanto a los asientos que faltaban, no tardaron ni un minuto en ser ocupados. La empresa responsable del proyecto, Sando, empezó ayer a sacar los bancos de granito del hangar en el que han permanecido encerrados los últimos tres meses.

Sando tenía miedo de que los vándalos destrozaran el mobiliario antes de haber entregado la obra al Ayuntamiento. Sólo habían sacado tres a la calle para ver la reacción de la gente ante un diseño tan vanguardista. Los colocaron en un lateral de la Alameda, junto al cine, y a la semana aparecieron a 200 metros de allí, llenos de grafitis. Un grupo de chavales se las había ingeniado, con una polea y unas cuerdas, para levantar aquella mole de granito, que por su peso ni siquiera va anclada al suelo, y los habían cargado hasta las dos columnas que presiden el bulevar. Fue una especie de acción-protesta con un único sentido: exigir que sacaran los bancos a la calle, que hicieran habitable la Alameda en un momento en el que se estaba debatiendo si los bares podían o no ampliar sus terrazas hasta el centro del bulevar.

Pero ocurrió lo contrario. A la empresa le sentó fatal que se "cargaran" los primeros bancos y cerraron con llave el hangar donde guardaban los otros 40. "No podemos dejar que un puñado de vándalos vaya estropeando todo lo que hacemos. Urbanismo nos ha mostrado su preocupación por que una obra de esta envergadura esté deslucida antes de su estreno", explicaron entonces los responsables de la obra. Al final se han decidido a sacar los bancos, porque al fin dan por cerrado todo el proyecto en menos de un mes. Eso sí, primero han rociado los bancos con un líquido protector que repele los grafitis.

Era mediodía cuando un camión-grúa estaba colocando los bancos estratégicamente uno al lado del otro a lo largo del bulevar. "Un banco solo no puede entenderse. Se han diseñado para verlos en su conjunto, necesitan una disposición estratégica en el espacio", comentaba un operario arrodillado y con lápiz en mano.

Mientras éste se aseguraba de que un banco y otro hicieran un ángulo recto perfecto, dos ancianos se sentaron a mirarle de cerca. Durante un rato no abrieron la boca. Parecían intrigados por los movimientos de aquellos hombres alrededor del banco. De pie, de rodillas, sentados, de cuclillas, hacia la derecha, un poco más hacia la izquierda... Al rato se dieron cuenta de que para colocar correctamente aquel banco en su sitio hacían falta tres personas, contando con el de la grúa. Y uno le dijo al otro: "Así no terminan".

Media hora después ya estaba formado el "conjunto escultórico", cuatro bancos contiguos en forma de serpiente poliédrica. "¿Ven? Ahora usted se sienta aquí y usted en ese otro y pueden mirarse las caras". Los operarios se alejaron bulevar arriba, hacia el siguiente grupo de bancos y dejaron allí a la serpiente y a los dos ancianos, José Mateos y Ramón.

Cada vez que la grúa dejaba un banco en el suelo, alguien llegaba y se sentaba en él. Y se sentaba de muchas formas, y daba vueltas alrededor del conjunto de bancos. "¿Por qué los han puesto todos juntos?", se preguntaba una señora en voz alta. "Hay que verlos en conjunto", le respondió José al pasar. "Sí, por sí solos no se entienden", apostilló Ramón.

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