Economía

"La alimentación no puede estar en manos del mercado".

El secretario general de la organización agraria COAG se pregunta si en la UE "cabemos todos o está diseñada para unos cuantos" tras la negativa a la retirada de aceite.

el 24 abr 2011 / 19:34 h.

Miguel López, secretario general de COAG.
-El último varapalo que se ha llevado el campo andaluz desde Bruselas es el no al almacenamiento de aceite de oliva. ¿Cómo repercutirá en el sector?
-De una forma muy negativa. No se entiende que la referencia para su activación sea de 1,77 euros por kilo cuando el Ministerio fija los costes de producción en 2,40. Esto significa que el mecanismo puede ser útil, pero la referencia hay que actualizarla. Parece que las normas están hechas para beneficiar al comercio y así van a cargarse el sistema productivo. El olivar en Andalucía mantiene la economía y el empleo y fija población al territorio. Quizá Bruselas esté interesada en seguir potenciando la gran distribución y en trasladar la producción a países terceros.

 

-Su organización ha reclamado también el almacenamiento de cereales en Europa. ¿Tiene visos de tener más éxito?
-Es imposible mantener un sistema productivo sin instrumentos de regulación, sobre todo si tenemos que competir con producciones de países terceros que no están sometidas a normas de condicionalidad. La alimentación no puede estar en manos del mercado, porque éste no regula, sino que especula. Europa tiene 500 millones de habitantes, que no tienen garantizado el abastecimiento. Existe un elevado grado de dependencia alimentaria y éste es un riesgo que no debemos correr. Lo que ha pasado en los países árabes tiene ver con el deseo de democracia, pero la población se ha levantado por una crisis alimentaria, que en Europa nos puede afectar, porque no tenemos stock estratégico. Por eso la intervención tiene que existir. De lo contrario, seguiremos sometidos a una política de saqueo por parte de la gran distribución.

-Ante esta situación, ¿cuáles son sus principales temores con respecto a la nueva PAC?
-El desacoplamiento ha sido la piedra angular para desmantelar el sistema productivo. Un ejemplo claro es la remolacha, ya que se han cerrado fábricas rentables con dinero público y al final ha habido que traer azúcar de fuera. La reforma que se plantea habla sólo de ayudas, y son importantes, pero no hay que olvidar que en Andalucía sólo suponen el 20% del valor de la producción. El 80% restante viene del mercado. Que nos hablen de mecanismos de regulación, porque si no, tendremos la misma problemática de precios, la misma pérdida de renta (un 27% menos en los últimos cinco años). Pero eso no se puede hacer con la Comisión Nacional de Competencia como si fuera la Santa Inquisición. Es una vergüenza que la CNC sirva para proteger a cinco o seis empresas que controlan el mercado europeo.

-El productor andaluz se enfrenta al problema de los precios en origen. ¿Cómo se puede solventar esta circunstancia?
-Regulando los mercados. La concentración de la oferta está bien, pero es imposible concentrarse al mismo nivel que la distribución, por la dispersión territorial, por la diferencia de calendarios y campañas y además no sería lógico que la alimentación estuviera en manos de tres. Necesitamos poder hablar de precios y llegar a acuerdos con la distribución, y que estén presentes los consumidores.

-Además, este abaratamiento luego no se ve reflejado en lo que paga el consumidor final. ¿Qué papel juega en esto la gran distribución y los intermediarios?
-El ejemplo claro es el IPOD, sobre todo en los productos de temporada. La distribución se preocupa de mover unas cantidades determinadas, prefijadas de antemano y así hunden los precios en origen. Y si no, usan las importaciones. La única fórmula para los consumidores es información, transparencia, trazabilidad... Saber cuánto cuesta producirlo y a cuánto me lo venden a mí.

-Denuncian que el pacto de la UE con Marruecos es injusto. ¿Qué supone la entrada de sus productos en nuestro mercado?
-Pedimos reciprocidad, es decir, que las condiciones de seguridad alimentaria y respeto a los derechos de los trabajadores se equiparen. Sólo así podremos competir en igualdad de condiciones. Si queremos mantener la calidad de las producciones y el nivel de vida europeo tenemos que establecer mecanismos que equiparen también las exigencias a las importaciones.

-¿La seguridad y trazabilidad están garantizadas en este caso?
-En absoluto. En teoría hay análisis en origen y en los supermercados, pero en la práctica ni siquiera se controlan los contingentes ni los calendarios.

-Habla de que la agricultura está en manos del mercado financiero. ¿Por qué?
-El ejemplo lo tenemos con los cereales. En estos momentos no hay falta de ellos a nivel mundial. Hay es un movimiento especulativo en el mercado de futuros. Los brókers invierten en materias primas porque es un valor seguro y esto no debería ser así. Esperamos que el G20 tome medidas en París, si no, no sabemos para qué existe.

"El cambio de Espinosa por Aguilar fue para mejor"
-¿Es más dura la crisis del campo?
-El campo viene soportando una crisis desde hace años, por el incremento de costes y la pérdida del valor de sus producciones. Nos están ahogando poco a poco y en otros sectores te puedes ver en la calle de la noche a la mañana, aunque en el campo puedes perder un trabajo de años en un momento.

-¿Vive uno de sus peores momentos?
-Creo que sí, porque nadie entiende cómo después de invertir para hacer un sistema productivo viable, estemos sin precio. El campo no es rentable y hace que el relevo generacional no esté garantizado.

-Se trata de un sector muy movilizado. ¿Siente que sus protestas se tienen en cuenta en Bruselas y Madrid?
-A los políticos hay que reclamarles cosas, porque si no, no ven los problemas. En democracia, la sociedad civil tiene que organizarse y defender sus intereses. No estamos satisfechos con el nivel de respuesta, pero es lo que tenemos que seguir haciendo.

-.¿Qué le parece Aguilar como ministra del MARM? ¿Y Aguilera?
-El cambio de Elena Espinosa por Rosa Aguilar fue para mejor y nos alegramos, pero va a tener poco tiempo para poder desarrollar el trabajo, porque pronto va a haber elecciones. Por su parte, Clara Aguilera es una persona que viene del sector y lo conoce, pero le ha tocado una época muy dura y en situación de crisis es difícil hacer un buen trabajo.

-¿Qué más cosas puede hacer la Administración?
-Tomar decisiones y crear los marcos legislativos para que las cosas funcionen. Si planteamos que necesitamos instrumentos de regulación para tener mercados estables con preferencia comunitaria, con un sistema productivo que genere empleo y garantice los bienes públicos y al final nos quedamos en un discurso, las cosas ocurren por milagro. Hay que plasmarlo en un marco legislativo. La política tiene que servir para que haya equilibrio y evitar los abusos, y para que no se potencie a los delincuentes.

  • 1