Economía

La Andalucía que se esconde tras un buen atún

El corte del jamón o catas de vino y atún sirven a Foodies Andalucía para enseñar la región. El cliente puede visitar un viñedo durante tres horas, o ir en helicóptero a Jabugo o Jerez

el 14 ene 2014 / 23:12 h.

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SONY DSCUna ruta por las almadrabas de Cádiz para degustar el atún, un curso de corte de jamón ibérico en la sierra de Huelva, un viaje en helicóptero sobre los viñedos en los que nace el mosto del Aljarafe sevillano o un paseo para conocer cómo se elabora el aceite, por supuesto probándolo después todo, son algunas de las propuestas de turismo gastronómico que oferta la empresa sevillana Foodies Andalucía para mostrar la región de una forma distinta, centrándose en sus sabores y a través de “tierra, mar y aire”, como presumen sus promotores. Excursiones de una hora o de un día; en autobús o helicóptero; en pareja o en grupo, pero siempre “poniendo en valor lo más auténtico de Andalucía”, como explica Alejandro García, de 39 años, ingeniero y uno de los tres socios fundadores de Foodies. García ya llevaba “cuatro o cinco años” organizando rutas gastronómicas con sus amigos por pura afición cuando estos tres amigos sevillanos se decidieron a montar la empresa, en la que María del Mar Gómez, de 30 años, aporta el conocimiento de la gestión turística. La terna la completa Jorge Ayuso, informático de 26 años y responsable de una web en la que no sólo se describen los servicios, sino que permite contratar cualquiera de ellos mediante todo tipo de formas de pago, desde las más convencionales, como la transferencia bancaria o el contrareembolso “para los más desconfiados con las nuevas tecnologías” hasta el pago con tarjeta de crédito o PayPal. A pesar de ser el más joven, Ayuso contaba ya con experiencia como emprendedor especializado en márketing on line y redes sociales y es quien ha aportado el carácter innovador de Foodies: “Otras empresas ofrecen información sobre rutas gastronómicas, pero no conocemos ninguna que permita gestionarlo todo por internet”, explica García. El proyecto comenzó a tomar forma en la primavera del año pasado y se desarrolló en verano, para salir al mercado el pasado mes de octubre. Oferta “experiencias gastronómicas” económicas, desde 25 euros si son para grupos, con traslado en autobús y un par de horas de duración, como son las del atún de almadraba, del aceite de oliva o del sherry. Les siguen otras más completas, como el curso de corte de jamón e iniciación a la cata que tienen previsto para el 8 de febrero en las bodegas Salado de Umbrete, de tres horas de duración y con la participación de un maestro cortador y un sumiller que instruyen a los participantes en estas artes, y que alcanza un precio de 69 euros por persona. Por último, Foodies diseña “experiencias más exclusivas”, como los vuelos gastronómicos en helicóptero para un máximo de tres personas como el del atún de almadraba, que durante seis horas acerca a los visitantes hasta Barbate, les permite visitar una almadraba y la empresa Conservas y Salazones Herpac, donde se conoce el proceso desde la pesca hasta la elaboración de sus derivados, especialmente la mojama. La oferta, que incluye almuerzo temático y vuelo panorámico por el Cabo de Trafalgar antes del regreso, “ha funcionado muy bien como regalo en Navidad y también entre parejas, en los aniversarios”, asegura García. Otras posibilidades son los vuelos vinculados al jamón de Jabugo, a los vinos de Jerez o al mosto del Aljarafe. Los socios explican que sus clientes se dividen entre tres perfiles: los turistas que llegan a Sevilla “y una vez vistos la Giralda y el Alcázar buscan una experiencia distinta”; los foodies, término con el que se conoce a quienes disfrutan de la gastronomía y que en principio serían el perfil natural de este tipo de empresas; y los que pretenden hacer un regalo especial, los que más han abundado en Navidades. En cuanto a la nacionalidad, aunque por ahora tienen de todo, la aspiración es captar a los extranjeros que desde ahora y hasta junio suelen visitar Andalucía, y que cada vez más aspiran a este tipo de iniciativas. Por eso, dentro de la Asociación Sevillana de Empresas Turísticas, están en contacto con compañías con las que podrían complementarse –las hay de rutas a caballo o de vuelos en globo, por ejemplo– para ofrecer un paquete turístico completo a los touroperadores o en las ferias del sector. Menos marcado tienen el perfil de edad de los usuarios, “de entre 30 y 60 años”, si bien García sí aclara que se trata de personas “mayores y con un nivel socioeconómico medio-alto”. La “corta experiencia” de la empresa no les permite hacer aún muchos números, aunque los socios explican que se trata de un proyecto “a cinco años, en el que se intentó que la estructura fuera lo menos pesada posible” para aguantar hasta comprobar la rentabilidad de esta idea convertida en negocio.

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