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La apuesta por el cierre al tráfico privado

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento aprobó este pasado jueves la adjudicación provisional del contrato de instalación de una veintena de cámaras para la vigilancia de los accesos del tráfico al centro histórico de la ciudad.

el 16 sep 2009 / 06:34 h.

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento aprobó este pasado jueves la adjudicación provisional del contrato de instalación de una veintena de cámaras para la vigilancia de los accesos del tráfico al centro histórico de la ciudad. Las cámaras estarán listas a finales del próximo año, y desde ese momento podrá ponerse en marcha una de las medidas de mayor impacto sobre la movilidad que ejecutará el Gobierno municipal de Monteseirín en su tercer mandato: el cierre del casco antiguo al tráfico privado. La clausura llegará con unos dos años de retraso sobre el calendario previsto, lo que mina su credibilidad, pero contiene aspectos positivos sobre los que conviene abundar para no caer en la demonización en la que se ve envuelto cualquier intento de racionalizar el tráfico en la capital andaluza. En principio, supone un intento valiente por reordenar la circulación de un territorio colapsado hasta extremos inconcebibles y una apuesta decidida por la mejora de la calidad de vida de los habitantes del entorno y por la preservación de un patrimonio histórico muy castigado por la contaminación. El Centro no puede mantenerse como está ahora, pues terminará convirtiéndose en inhabitable. De partida, por tanto, una medida de este calibre debe contar con el apoyo de quienes creemos en la política de peatonalizaciones que fomente la apertura de espacios públicos y en la que prevalezcan los transportes públicos frente a los privados. Ahora bien, siempre que se sepa gestionar una operación tan compleja. Por eso es necesario que decisiones tan restrictivas como las que se acometerán vengan complementadas por una mejora de la oferta de transporte público al centro, la ampliación del número de plazas disponibles de parkings en los aparcamientos periféricos y soluciones para quienes temen por el descenso de ventas en sus comercios. Sin estas medidas y sin una cierta política informativa y pedagógica que convenza a los ciudadanos, la reordenación, que ya está incluso recurrida en el TSJA por ocho asociaciones vecinales del centro, estará irremisiblemente condenada al fracaso.

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