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La apuesta por la ampliación del carril bus

Hizo bien ayer el gerente de la empresa municipal de autobuses de Sevilla (Tussam), Carlos Arizaga, en reclamar que se amplíe la oferta de carriles bus de la ciudad de los diez kilómetros existentes a fecha de hoy a no menos de sesenta. Uno de los puntos débiles que deteriora el servicio que presta la compañía es la escasa velocidad comercial de su flota de autobuses, que no supera, de media, los doce kilómetros a la hora.

el 16 sep 2009 / 00:11 h.

Hizo bien ayer el gerente de la empresa municipal de autobuses de Sevilla (Tussam), Carlos Arizaga, en reclamar que se amplíe la oferta de carriles bus de la ciudad de los diez kilómetros existentes a fecha de hoy a no menos de sesenta. Uno de los puntos débiles que deteriora el servicio que presta la compañía es la escasa velocidad comercial de su flota de autobuses, que no supera, de media, los doce kilómetros a la hora. Si Sevilla se dota de una red de carriles bus que atraviese sus principales arterias, esta velocidad media podrá alcanzar los 20 kilómetros a la hora y será más competitiva con el transporte privado. La apuesta no es menor. Si de verdad se aboga por el transporte público, no hay otra alternativa que darle facilidades a los vehículos que prestan este servicio y que utilizan a diario en torno a 300.000 viajeros. Y eso implica la ampliación de los carriles reservados para su paso, en especial en zonas saturadas por el tráfico. Ahora bien, hay que hacer hincapié en la necesidad de que este tipo de medidas, que suelen implicar el sacrificio de determinados intereses particulares, no sean fruto de acciones aisladas, sino de un plan integral que combine su habilitación con alternativas para residentes y comerciantes. Este periódico defiende las bondades de la implantación de los carriles bus, del sentido único para las grandes avenidas y de la extensión de los procesos de peatonalización del espacio público. Pero siempre que todos estos proyectos formen parte de un Plan General de Movilidad que prime el interés general de los ciudadanos, pero que sepa también conciliar las necesidades de los residentes y comerciantes de las zonas que vayan a ser objeto de una profunda transformación. Los beneficios de esta apuesta por el transporte público son indiscutibles, pero hay que saber transmitirlos a la ciudadanía y, sobre todo, hay que saber ejecutarlos para que no se vuelvan en contra de los intereses colectivos.

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