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La arqueología ayuda a conocer Sevilla

El trabajo de los arqueólogos sevillanos ha sacado a la luz en los últimos meses importantes descubrimientos que suponen un material valiosísimo para reinterpretar el pasado de Sevilla.

el 16 sep 2009 / 07:55 h.

El trabajo de los arqueólogos sevillanos ha sacado a la luz en los últimos meses importantes descubrimientos que suponen un material valiosísimo para reinterpretar el pasado de Sevilla.

Hace unas semanas, el equipo del arqueólogo Miguel Ángel Tabales confirmaba, a través de la prueba del carbono 14, que la construcción del Alcázar es posterior a lo que se pensaba. En concreto, las pruebas desarrolladas en el Instituto de Aceleradores de la Cartuja confirma la teoría de Tabales de que el palacio sevillano fue erigido en torno al año 1090, bastantes años después de lo que sostenían los estudiosos del monumento civil más visitado de la ciudad.

Además, las excavaciones del Patio de Banderas han dejado al descubierto el primer asentamiento de la historia de Sevilla, lo que supone una inagotable fuente de documentación sobre el origen de los primeros pobladores del casco histórico de la ciudad. Ahora le ha tocado el turno a la Casa de la Moneda. Las excavaciones dirigidas por el arqueólogo Gregorio Mora han hallado bajo las baldosas del popular bar La Moneda, restos de las dos torres almorávides que conformaban el acceso a Isbiliya por la zona del río.

Se trataría del Bad al-Kuhl o Puerta del Alcohol, fechada a mediados del siglo XII y de la que no se tenía conocimiento de su existencia más que por los escritos islámicos. La importancia del hallazgo ha hecho que la Delegación Provincial de Cultura haya impedido a la propiedad la inyección de cemento para estabilizar el terreno.

La ciudadanía, también las constructoras y los propietarios de inmuebles históricos, deben tomar conciencia de la importancia que tiene para la ciudad la arqueología para documentar nuestro esplendoroso pasado. Las excavaciones, lejos de modificar el estatu quo de la ciudad -que tanto molesta a algunos-, supone conocernos más a nosotros mismos y reforzar nuestra identidad. Lejos de ser una agresión a la ciudad histórica, nos reconcilia con el pasado.

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