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La artillería norcoreana dispara la tensión en la frontera

Pyongyang realiza un ejercicio militar dos días antes de las maniobras de Seúl.

el 26 nov 2010 / 19:05 h.

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Mandos de la ONU y de la fuerza conjunta de EEUU y Corea del Sur en Yeonpyeong.

A dos días de las maniobras militares de EEUU y Corea del Sur, la tensión continúa en la tensa frontera del Mar Amarillo (Mar Occidental), alimentada por las continuas amenazas de Corea del Norte de bombardear a su vecina del sur, que además cobra más fuerza después de que movilice a su Ejército en la frontera.


Mientras Seúl elige sustituto para su dimisionario ministro de Defensa, el régimen comunista norcoreano redobló su beligerancia verbal contra esos ejercicios militares e hizo que su artillería se escuchara ayer en la isla surcoreana de Yeonpyeong, don-de el martes murieron cuatro personas en un ataque de Pyong- yang. En esa isla fronteriza se escuchó ayer el sonido de explosiones desde el cercano territorio de Corea del Norte, algo que en un primer momento causó alarma pero que finalmente se determinó procedente de un entrenamiento militar rutinario de las fuerzas norcoreanas.


Un portavoz militar surcoreano informó de que ningún obús cayó sobre la isla o en el Mar Amarillo, donde mañana domingo Corea del Sur y EEUU tienen previsto iniciar cuatro días de maniobras con la participación del imponente portaaviones nuclear George Washington, que se dirige ya a la zona. El general Walter Sharp, comandante de los 28.500 efectivos estadounidenses estacionados en Corea del Sur, visitó ayer la isla objeto de un ataque que consideró una "clara violación del armisticio" con el que en 1953 se puso fin a la Guerra de Corea. Los ejercicios militares van a efectuarse entre el domingo y el miércoles en una zona donde cualquier chispa puede provocar un estallido de consecuencias imprevisibles y entre constantes amenazas por parte del régimen comunista norcoreano.


Ayer, Pyongyang aseguró que está preparado para "aniquilar" Corea del Sur, si su soberanía es violada durante esos ejercicios militares e insistió en que responderá "sin piedad a cualquier provocación". En Seúl hubo ayer oídos sordos a las bravatas norcoreanas mientras el presidente, Lee Myung-bak, buscaba nuevo ministro de Defensa. El anterior, Kim Tae-young, presentó el jueves su dimisión entre una ola de críticas por la reacción al ataque del martes, considerada tibia en numerosos sectores de Corea del Sur. El elegido fue Kim Kwan-jin, un general de 61 años que fue responsable de la Junta de Jefes del Estado Mayor de Corea del Sur desde 2006 hasta 2008. Varios sectores de la oposición y del Gobierno habían acusado al dimisionario ministro de Defensa de haber gestionado con escasa contundencia los disparos de artillería de Corea del Norte, que destruyeron gran parte de la isla de Yeonpyeong. El conservador Lee Myung-bak llegó al poder en febrero de 2008 abogando por mano dura hacia el vecino del norte, pero Corea del Sur ha sufrido este año dos graves ataques en su contra sin una respuesta militar.


En marzo, un torpedo lanzado desde un submarino norcoreano hundió una corbeta de la Marina surcoreana y causó 46 muertos en el Mar Amarillo, según la investigación dirigida por Seúl que el Gobierno de Pyongyang no reconoce.

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