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Economía

La ausencia de las figuras incide en los ingresos de la hostelería sevillana

Los festejos taurinos atraen a un visitante de alto nivel adquisitivo que vuelve a peligrar ante la incomparecencia de los toreros del G-4.

el 08 mar 2015 / 12:00 h.

Los agentes implicados en el sector alertan de que Sevilla «está perdiendo un turismo de alto poder adquisitivo» durante la Feria de Abril en la Maestranza. / Antonio Acedo Los agentes implicados en el sector alertan de que Sevilla «está perdiendo un turismo de alto poder adquisitivo» durante la Feria de Abril en la Maestranza. / Antonio Acedo Es historia reciente. La fallida mediación del mismísimo alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido, tampoco logró remediar el desencuentro de Morante con la empresa Pagés. El conflicto parece enquistado sin remedio y el gazpacho de mensajes filtrados, comunicados y emisarios fallidos sólo ha servido para enredar más una madeja que ha vuelto a dejar a la plaza de la Maestranza y su Feria de Abril sin la presencia de cuatro toreros de referencia: no sólo se trata de Morante; también están en la lista El Juli, Perera y Alejandro Talavante. Pero ahora no es momento de buscar culpables o analizar las causas y consecuencias taurinas de un conflicto que ya ha acaparado muchas páginas de este periódico. Ahora nos importa su traducción económica, la incidencia negativa en el sector de la hostelería, que encontraba un cliente de primera en ese visitante ocasional que se mueve por España y Francia al reclamo del brillo de los carteles de las ferias. Ese brillo, por desgracia, no existió el año pasado. En cualquier caso, y a pesar de esas ausencias, el pulso de los carteles de este año es otro aunque aún es pronto para saber el reflejo definitivo en un sector que sigue mirando de reojo la situación. Santiago Padilla, gerente de la Asociación de Hosteleros de Sevilla marca una de las claves de este asunto: «Estamos perdiendo un turismo de alto poder adquisitivo». Pero Padilla va más allá al definir «el efecto secundario y la publicidad negativa que se hace de un destino que es un referente mundial en el mundo del toro». El gerente de los hosteleros abunda en ese dato al precisar que «en estos tiempos en los que ese turismo está más rifado se nos priva de una oportunidad más de traerlo a Sevilla». Padilla admite la «preocupación» del sector en torno a este conflicto y recuerda «la necesidad de potenciar las Fiestas de Primavera de la ciudad». En esa línea, añade el gerente, «estamos perdiendo fuelle en algo que no debería ser tan complicado». Manuel Oliva, encargado del taurinísimo bar Taquilla de la calle Adriano rememora la bajada de ingresos que supuso la feria del pasado año. «La gente de fuera es la que más gasta y si faltan las figuras pierden el atractivo para meterse en un vuelo y venir a Sevilla». Oliva vuelve a remachar el mismo clavo: “los platos de jamón se los toman los de fuera”. En cualquier caso, hay motivos para pensar en positivo. Alberto Lalinde, del equipo de dirección del Gran Meliá Colón –un establecimiento tradicionalmente ligado al mundo taurino– muestra su optimismo por la inminente temporada de primavera: «este año va a ser mucho mejor al nivel de negocio que genera el toreo. El cartel es mejor que el año pasado y ya se está notando».

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