Local

La AVT se le sube a las barbas a Rajoy

Desde que se anunció el sábado la manifestación unitaria de las fuerzas políticas y sociales que tuvo lugar anoche en Madrid, los sectores más extremados de la derecha estuvieron presionando por todos los medios a Mariano Rajoy para que no asistiese a la concentración de la Puerta de Alcalá.

el 14 sep 2009 / 21:04 h.

Desde que se anunció el sábado la manifestación unitaria de las fuerzas políticas y sociales que tuvo lugar anoche en Madrid, los sectores más extremados de la derecha estuvieron presionando por todos los medios a Mariano Rajoy para que no asistiese a la concentración de la Puerta de Alcalá. Las advertencias al líder del PP le venían desde la Asociación de Víctimas del Terrorismo y desde la emisora episcopal, alguno de cuyos más destacados locutores llegaron a decir que con su presencia Rajoy podía cometer alta traición contra a AVT.

Finalmente el jefe de la oposición decidió encabezar el acto de repulsa contra ETA, por lo que puede decirse que la manifestación cumplió con el propósito de su convocatoria, cual era que se visualizara la unidad de los partidos políticos frente al terrorismo. Sin embargo, la ausencia de la AVT en un acontecimiento que como el de anoche en la capital de España tenía un único mensaje: la condena sin fisuras de las acciones etarras, es asimismo elocuente de su distanciamiento, seguramente coyuntural, del partido que la alimentó y le dio alas.

La AVT, dicho sea con todo el respeto al íntimo dolor de sus miembros y a la legitimidad de sus fines, se ha convertido en un monstruo de siete cabezas, ingobernable y muy posiblemente sobrepasada en los objetivos para los que nació. El Partido Popular sufre hoy las consecuencias de haber engordado durante años a un colectivo que ahora se le sube a las barbas (a las de Mariano Rajoy) y quiere imponer las normas de actuación. Incluso cuál deber ser la postura del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados sobre cuestiones de terrorismo.

No sé si todo el PP es de la misma opinión. Pero parece claro que su presidente decidió anoche tirar por la calle de en medio y actuar según la lógica política y el sentido común. Esto es, estar en la Puerta de Alcalá con el resto de las fuerzas políticas y sociales, por mucho que desde las ondas y desde la ultraderecha lo estuviesen agarrando de la chaqueta para que se quedase en su despacho de Génova. La imagen de unidad frente al terrorismo que se dio anoche en Madrid es algo más que un símbolo: es la recuperación de un espíritu que había quedado maltrecho durante la negociación con ETA.

Los populares -diez millones de votos- no podían continuar aferrados a posturas tan intransigentes. Este primer paso puede conducir a otros de mayor calado como sería la retirada del Congreso de la moción que en día dio luz verde a la negociación con los terroristas. Pero esa iniciativa debe hacerse en el marco de la soberanía de un gran partido que representa a la mitad de los españoles sin verse condicionado por un respetable colectivo que representa lo que representa, pero no a la soberanía popular. Así deben entenderlo los dirigentes de la AVT y quienes los jalean en ese río revuelto. No se le suban a las barbas al señor Rajoy, que no lo va a tolerar, y en uso de su individualizado derecho constitucional contribuyan, si ése es su deseo, a desalojar al PSOE de La Moncloa el próximo 9 de marzo.

Francisco Giménez-Alemán es periodista

  • 1