martes, 11 diciembre 2018
00:07
, última actualización
Local

La ayuda surgió de las ondas

La riada del Tamarguillo en 1961 provocó una ola de solidaridad, la Operación Clavel. La duquesa de Alba pidió al locutor Bobby Deglané que fuera portavoz de las penurias y toda España se volcó. El dramático epílogo fue el accidente de avión que mató a 24 personas.

el 16 dic 2011 / 23:09 h.

Un grupo de mujeres distribuye la ayuda.

Cuentan las crónicas de la época que la caravana que traía a Sevilla la ayuda llegada desde toda España para los afectados por la riada del Tamarguillo llevaba 150 camiones, otros tantos coches y decenas de motos con alimentos, enseres, ropa de abrigo y hasta juguetes. A su paso por los pueblos se le iban uniendo más, y al llegar a Sevilla medía 14 kilómetros. Los sevillanos aguardaban a la entrada de la ciudad, en La Corza, como "si fuera un día de Reyes, lleno de gente, aplaudiendo a la caravana", recuerda en el Archivo de la Experiencia Josefa Bonilla. Pero en ese momento la avioneta de un fotógrafo se enredó en unos cables y cayó entre el gentío, matando a 20 personas e hiriendo a un centenar, de las que otras cuatro murieron días después a causa de las heridas. Era el 19 de diciembre de 1961.

Las dos tragedias, la riada y el accidente, ensombrecieron lo que puede considerarse el primer maratón solidario de España: la Operación Clavel, un programa de radio capitaneado por el prestigioso locutor Bobby Deglané, capaz de competir con cualquiera de los maratones televisivos con los que hoy se recaudan fondos para causas benéficas. Mañana, al cumplirse medio siglo del catastrófico accidente aéreo, el monasterio de Santa Clara abrirá una exposición conmemorativa, la primera de producción propia del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS), que repasa todo lo ocurrido, en gran parte con materiales de la época cedidos por sevillanos anónimos.

La idea de la Operación Clavel fue suya, recuerda hoy la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart. "Le di la idea de Bobby Deglané de hacer un llamamiento por la radio a todos los españoles", explicó a El Correo la duquesa, que presenció el "horror" de tropezarse con la avioneta estrellada al entrar en Sevilla desde Madrid, y llegó a acudir al hospital a visitar al copiloto herido en la tragedia, en la que falleció el piloto.

El programa de Radio España se inició a principios de diciembre y desbordó todas las previsiones: hubo que contratar a 50 telefonistas para que atendieran la avalancha de llamadas, unas 3.000 por noche, que querían entrar en directo para hacer un donativo. El programa comenzaba a las 22.30 horas y llegó a prolongarse hasta las 4 de la madrugada. Algunas empresas como Galerías Preciados o Pepsi hicieron donaciones, pero el reguero que logró sumar 10 millones de pesetas de la época se compuso sobre todo de pequeñas aportaciones de ciudadanos anónimos.

Entre ellas no faltaron entregas tan tiernas como la que protagonizó "Pirulo, un quiosquero del Retiro que entregó 5.000 globos para los niños", como recuerda José Lucas Chaves, uno de los comisarios de la muestra del ICAS, que contará con más de medio centenar de fotografías y un vídeo con una treintena de testimonios. Entre ellos está el de una madre que perdió a su hijo en el accidente, y que decidió dirigirse al ICAS para ofrecer su testimonio, en respuesta al llamamiento realizado por el Consistorio hace un mes, para que los sevillanos aportasen recuerdos personales. Todos ellos han sido recogidos en una vitrina en la que podrán verse las credenciales de los periodistas o las condecoraciones que Deglané recibió luego por esta labor altruista, y que donó a la Esperanza de Triana.

"Deglané era hermano de la Esperanza, salía de nazareno y no se perdía una Madrugá", recuerda el hermano mayor de la cofradía, Adolfo Vela. "Cuando nos pidió ayuda, la hermandad dio lo que pudo: le entregó el dinero del exorno floral con la intención de salir esa Semana Santa sin flores. No ocurrió, porque cuando se acercaba la fecha la floristería Mouguet dijo que no quería ver a la Esperanza salir sin flores y se las regaló. Desde entonces, fueron los floristas de la Virgen hasta que ellos mismos quisieron dejarlo al verse mayores para esa labor", recuerda Vela. La cofradía ha cedido para la exposición el clavel de plata que Deglané regaló luego a la Virgen en agradecimiento.

La duquesa también tiró de sus hilos, y contactó con personalidades de la época para que colaboraran en los programas de radio. La alta sociedad sevillana también se volcó en el reparto de lo que consiguió recogerse, que según se informó en su momento incluía cifras desorbitantes como las 180.000 docenas de huevos, 175.000 de patatas, 1.630 kilos de turrones y golosinas... y 1.750 cajetillas de tabaco. La llamada de Deglané desde las ondas logró esa primera ayuda, y que la tragedia tardara en olvidarse: más de un año después, en 1963, se realizó una edición especial de sellos titulada Ayuda a Sevilla, con idea de recaudar nuevos fondos.

Las fotografías de la época muestran a grupos de mujeres repartiendo alimentos y ropa en las cajas que luego se entregaban a las familias, después de que los hombres las bajaran de los camiones. "Solucionamos bastante la catástrofe, y pese a la tristeza del accidente, fue una gran ayuda", recuerda aún la duquesa.

La ayuda material no llegó a paliar tantísimas carencias, porque hubo unos 15.000 desalojados de sus casas que lo perdieron todo; y algunos explicaron al profesor Historia Contemporánea de la UNED José Domínguez León, que investigó los efectos de la riada, que apenas les habían dado "un colchón muy malo y unas mantas". Pero los alimentos, que cubrieron las necesidades más básicas de los afectados, sí lograron evitar que la riada tuviese consecuencias aún más graves.

  • 1