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La batida de las grúas se desinfla

Las jornadas de siete horas de zafarrancho por los barrios se saldan con tres o cuatro coches retirados.

el 29 jul 2010 / 19:44 h.

Las grúas, reunidas a las ocho de la mañana en la calle Calatrava.

El dispositivo previsto por el Ayuntamiento para que cinco grúas y dos policías barriesen la ciudad borrando la doble fila durante todo el verano se ha acabado desinflando. Tuvo su punto álgido a principios de mes, cuando las grúas llegaron a trasladar al depósito doce vehículos en media jornada, pero la media de los últimos días ha sido de tres o cuatro coches. Es decir, que hay grúas que se pasan la jornada esperando sin llevarse ni un solo vehículo. Agentes y gruístas saben que se esperaba de ellos una actitud más activa, pero el ambiente laboral no es favorable: ambos sectores han sufrido recortes.

El punto de reunión era ayer la glorieta Duquesa de Alba. A las ocho y media de la mañana, las cinco grúas estaban aparcadas en fila india al inicio de Calatrava, preparadas para actuar en el distrito Centro. El primer aviso de la Policía llegó de la Puerta de Carmona sobre las nueve. El segundo, de Jesús de las Tres Caídas, en la Alfalfa, pasadas las nueve y media. Los dos policías asignados habían detectado un Peugeot 307 gris en una zona de carga y descarga ante el Horno San Buenaventura, de donde fue retirado sin que, una hora después de ser detectado, el propietario hubiera dado señales de vida.

"De aquí siempre se llevan los coches", explicaba una de las camareras del horno, "porque hay muy poco sitio para aparcar y si esto lo ocupan los particulares, el camión de la Coca Cola tiene que aparcar muy lejos y cargar con la mercancía".

En la zona de carga y descarga había dos furgonetas blancas, pero en cuanto quitaron el coche mal aparcado una tercera ocupó su lugar. Y luego otra se colocó en el sitio de la grúa, copando las cuatro plazas que hay en toda la Alfalfa. En uno de los vehículos, un trabajador que acude a diario a dejar precocinados en San Buenaventura se quejaba de que le es imposible encontrar sitio. En la otra sucursal del local, en la Avenida de la Constitución, es aún peor: "Tengo que dejar la furgoneta en la parada de taxis un momento, porque allí ni siquiera hay zona de carga y descarga".

En la tienda de muebles Pepe Carmona también se quejan de las motos. Desde que la zona es "semipeatonal", estos vehículos aparcan fuera de los límites pintados en el suelo "y no dejan espacio para pasar, y menos con un carrito de niños o una silla de minusválidos". Al negocio le viene mal, porque la gente no pasa junto al escaparate.

Pero el ritmo que llevaba ayer la grúa no iba a solucionar estos problemas. De hecho, los cinco gruístas que actuaron en el Centro dentro del plan de retirada de vehículos se llevaron tan sólo tres o cuatro coches, mientras que las dos grúas restantes que hay en Sevilla, que estuvieron actuaron fuera del dispositivo, cargaron hasta seis vehículos.

La idea inicial del Ayuntamiento era que las cinco grúas -hay siete operativas en verano- fuesen a los barrios para quitar la doble fila, la ocupación de zonas de carga y descarga y otras irregularidades durante siete horas seguidas, bien por la mañana o por la tarde.

Una orden del responsable de Coordinación de la Policía Local fijaba los puntos de reunión y las calles afectadas en julio, con idea de planificar mes a mes las batidas. Pero después de que se filtrasen, los lugares a los que estaba previsto acudir se cambiaron sobre la marcha, hasta el punto de que los gruístas se enteran el mismo día de cuáles son el sitio y el horario elegidos. Lejos quedó la época en la que el concejal de Movilidad, Francisco Fernández, anunciaba que informaría cada semana de dónde iba a actuar la grúa "porque la intención no es recaudatoria sino disuasoria, y si los conductores no aparcan mal el objetivo está cumplido".

Los sindicatos no ocultan su malestar con una medida que creen recaudatoria y se reafirman en que agentes y grúas deben retirar los coches cuando estorben y para facilitar el tráfico, no por una orden de llevarse el máximo de vehículos.

Esto se une a un caldo de cultivo agitado: los policías locales decidieron el miércoles en asamblea hacer huelga de celo, poniendo el menor número posible de multas y retirando sólo los coches imprescindibles en protesta porque, como se ha gastado todo el dinero para pagar horas extra, los agentes no quieren hacerlas y eso hace que muchos servicios no se cubran. El Consistorio insistió ayer en que habrá dinero porque los presupuestos se prorrogarán y atribuyó esta actitud a exigencias sindicales. En la grúa la situación es similar: se quejan de que ha habido despidos y del recorte de derechos laborales.

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