Cultura

La belleza redentora

Guillermo Pérez Villalta inaugura en la galería Rafael Ortiz una nueva exposición, ‘Gusto al gusto’, donde muestra su producción última

el 10 mar 2014 / 23:30 h.

A sus 66 años, Guillermo Pérez Villalta parece más activo que nunca. Cuando los aficionados al arte todavía tienen en la retina su extraordinaria retrospectiva del CAAC, el tarifeño vuelve desde ayer a exponer en la galería Rafael Ortiz, con una muestra titulada Gusto al gusto, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 25 de abril. «Actualmente trabajo con algunos encargos que me gustan mucho, pero conforme te haces mayor te lo tomas con más calma», dice con buen humor. «No crean que estoy estresado, cada vez hago las cosas más tranquilo, regodeándome». Y parte de ese deleite y esa morosidad traslucen en el resultado final de la obra expuesta: una colección de pinturas sobre lienzo y tabla pertenecientes a los tres últimos años de su producción, organizadas en pequeñas series de dos o tres piezas, en las que abunda el paisaje de gran carga simbólica, en una línea similar a la que venía exhibiendo: «Hay muchas referencias al siglo XVIII, al llamado rococó, así como a ciertos aspectos del Romanticismo, pero vistos desde el presente, sin ánimo de emulación», comenta. Muchas de las ideas que inspiran estos cuadros, de hecho, están contenidas en el libro Melancólico rococó, que publicó no hace mucho la propia galería Rafael Ortiz, y en el que Pérez Villalta teoriza sobre la belleza hasta defender sin ambages el tan denostado kitsch. «He acuñado el término belleza-placer porque para mí ha acabado volviéndose una cosa trascendente. El conocimiento profundo del cosmos, de la vida misma, pasa por ese punto de belleza-placer que a veces no alcanzamos a definir, pero que cada día se nos antoja más importante». En efecto, el artista cree que en este tiempo de vulgaridad manifiesta y extendida en todos los órdenes de la vida, en esta grisura generalizada que crece al socaire de la crisis económica, la belleza tiene todavía mucho que decir: «Soy muy combativo respecto a esa idea», asevera Pérez Villata, quien incluso llegó a hacerse imprimir unas chapas con la leyenda La belleza no tiene límites. «Hace falta reaccionar, rechazar este momento en que parece que solo prima el momento económico, ignorando esa parte de los Evangelios que dice no solo de pan vive el hombre. Nos han quitado todo, y encima el pan está duro», denuncia. «No es que la cultura se haya recortado, es que la han tronchado directamente. y esto tendrá consecuencias a largo plazo. Tarde o temprano entenderán que el arte no es superfluo, sino imprescindible. El arte es la endorfina de la vida. Y necesitamos algo para calmar tantos dolores», agrega. En cuanto a la obra expuesta, el espectador se reencontrará con ese Pérez Villalta pletórico de fuerza e inspiración que se manifestó en 2010 en una memorable muestra de la madrileña galería Soledad Lorenzo. «La geometría siempre ha sido para mí fundamental. Esa lucha entre rectas y curvas me atrae mucho.Parece caprichoso, pero está muy estudiado». ¿Y el título? «La idea de buen gusto me ha dado siempre un poco de grima, creo que debe ser un concepto amplio. Hay que dejar que el gusto se manifieste de forma placentera».

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