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La biblioteca de la Hispalense sigue sin licencia de obra tras cuatro meses

El rector puso la primera piedra en Eritaña en junio, pero la concesión del permiso aún está pendiente.

el 08 oct 2012 / 19:24 h.

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Exteriores de la guardería municipal.
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El pasado 4 de junio Antonio Ramírez de Arellano, rector de la Universidad de Sevilla, colocaba ante la prensa la primera piedra de la que se suponía que iba a ser la biblioteca central de la Hispalense, el edificio con el que, entre otras cosas, se pretendía restañar las heridas dejadas por el abortado proyecto de Zaha Hadid en el Prado de San Sebastián, ya demolido. Dos meses después los trabajos en la avenida de Eritaña, entre las traseras del Pabellón de México del 29 y el cuartel de la Guardia Civil, no habían comenzado por la falta de la licencia de obra y, a día de hoy, sigue sin concederse este permiso.

Según informó ayer la Gerencia de Urbanismo, la biblioteca se pretende levantar en suelo de titularidad municipal y como la Universidad de Sevilla solicitó licencia en su día para un proyecto distinto, el correspondiente a la sede de la Fundación de Investigación de la Universidad de Sevilla, se requiere un proyecto reformado. Por eso Urbanismo alega que ha solicitado a la delegación municipal de Hacienda que aclare formalmente el nuevo destino que van a tener estos suelos, trámite del que depende la  concesión definitiva de la licencia de obras, todavía pendiente.

Lo cierto es que desde que el rector colocó la primera piedra hasta ahora han pasado cuatro meses, pese a que el equipo de Juan Ignacio Zoido prometió agilizar los trámites urbanísticos para facilitar la implantación de empresas y el desarrollo de proyectos y obras en ciernes.

El rector explicó en junio que la  biblioteca central  -bautizada con el nombre de Rector Antonio Machado y Núñez- estaría acabada en 18 meses gracias a que ya disponían de los más de cuatro millones de euros que cuestan las obras, un dinero a cargo del Plan Plurianual de Inversiones suscrito entre la Universidad y la Junta de Andalucía. Con todo, la Hispalense atraviesa una delicada situación económica, precisamente por los impagos de la Junta.

De hecho, el Gobierno andaluz liberó la pasada semana 25 millones de euros para sofocar la nefasta situación de la Hispalense, a la que la Junta adeuda nada menos que 154 millones de euros.

En este contexto, una vez que la Justicia tumbó el proyecto de Zaha Hadid en el Prado tras la denuncia de los vecinos, la Hispalense se apresuró a anunciar que ya tenía un proyecto alternativo, el cual sería mucho más barato y rápido que el proyectado por la arquitecto angloiraquí.

La solución pasaba por la reforma del proyecto realizado por el propio arquitecto de la Universidad de Sevilla, Miguel González Vílchez, para la Fundación de Investigación de la Hispalense. Entre otras ventajas estaba el reducido coste de ejecución y el bajo coste, menos de cinco millones de euros frente a los 22,5 millones de la biblioteca del Prado.

Eso sí, los edificios no tienen comparación en calidades y dimensiones. De los 9.000 metros cuadrados de superficie de la biblioteca del Prado se pasa a los 5.000 metros cuadrados que tendrá la nueva sede en la avenida de Eritaña.

Entre otros espacios, se pierde el auditorio y la sala de exposiciones que iban para el uso de todos los ciudadanos, además de  la pretensión de la Hispalense de convertir a su biblioteca central en un hito arquitectónico de Sevilla, un símbolo de la modernidad y calidad de la institución.

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