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La Bienal se queda sola

El acontecimiento bianual Málaga en Flamenco ha tirado la toalla; la estrategia de buscar enclaves novedosos para los espectáculos, que tan buenos resultados dio a Ortiz Nuevo en Sevilla, no ha servido allí y creo que no sólo por abarcar un territorio de miles de kilómetros cuadrados, el de la provincia...

el 15 sep 2009 / 09:33 h.

El acontecimiento bianual Málaga en Flamenco ha tirado la toalla; la estrategia de buscar enclaves novedosos para los espectáculos, que tan buenos resultados dio a Ortiz Nuevo en Sevilla, no ha servido allí y creo que no sólo por abarcar un territorio de miles de kilómetros cuadrados, el de la provincia, sino por otras causas, entre las que no son desdeñables la falta de tejido industrial flamenco y la de una masa objetiva de aficionados como base para ocupar una parte importante de las localidades.

Sin sostenibilidad se hace paradigma el dicho de Rafael el Gallo: lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Otra cosa son Jerez y Córdoba, con sus festivales perfectamente planteados para albergar cursos masivos de baile y de toque, respectivamente.

Queda la Bienal sevillana como gran ventana de lo que el flamenco produce: treinta años de rodaje, decenas de artistas afincados aquí con sus estudios o centros, millón y medio de habitantes y una ciudad con imagen flamenca desde hace casi dos siglos la confirman como sede del evento flamenco por excelencia y eso ha de asumirlo la Administración autonómica apostando sin complejos por él, volcando ahí esfuerzos, imaginación y medios, no porque Sevilla sea más sino porque no hay más remedio, porque lo que no puede ser, no puede ser. Eso lo saben hace tiempo en Austria con Salzburgo o en Alemania con Bayreuth.

Antonio Zoido es escritor e historiador.

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