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La bilis contenida del PSOE

Los socialistas eligen hoy al líder que asuma el reto de cerrar las heridas abiertas desde hace seis meses.

el 13 jul 2012 / 22:41 h.

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Susana Díaz y Antonio Gutiérrez Limones.

El PSOE de Sevilla guardó esta semana los cuchillos y navajas en el cajón. O al menos lo intentó ocultar a la vista de una opinión pública que divisa, desde hace seis meses, los sablazos que se lanzan las dos sensibilidades que conviven en la agrupación más poderosa del país, por militantes, por votos, por alcaldías y, sobre todo, porque ha sido la única capaz de ganar en las urnas al PP.

Pues bien, los que primero fueron chaconistas y rubalcabistas, que se reconvirtieron en griñanistas y vieristas después, han sufrido su última mutación en partidarios del sector oficialista, liderados por la consejera de Presidencia, Susana Díaz; y el sector crítico, que depositó su suerte en la figura del senador y alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones.

Los dos candidatos, que se someterán hoy al dictamen de los 387 delegados del Congreso Provincial que determinará quién será el referente que reflotará la nave del PSOE de Sevilla, tienen la oportunidad histórica de acabar con las hostilidades, históricas pero que revivieron en su máxima intensidad a partir de enero en aquel congreso para elegir a los delegados al congreso federal que tenía que decidir entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón. Conscientes ahora de que en los tiempos que corren, el ciudadano no está dispuesto a consentir ni un cachete más y menos si es entre los mal vistos políticos, Díaz y Limones se han propuesto anestesiar su discurso estos últimos días de manera que no se vea las fisuras evidentes del PSOE. "Es una compañera de partido", "somos hermanos", "todos cabemos" o "hace falta que todos arrimen el hombro" son algunas frases que han salido de la boca de dos dirigentes que han medido sus mensajes al milímetro, incluso cuando, como en el caso de los críticos, han llegado a cuestionar el proceso de votación que se producirá hoy en los salones del hotel Alcora de San Juan.

La pugna de guante blanco escenificada por los dos referentes de este PSOE dividido no tapa la bilis contenida en estos días por aquellos, segundos o terceros espadas, que no paran de recordar lo vivido en estos meses: las peleas maratonianas por las listas, los dardos mediatizados entre el alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano (crítico), y el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos (oficialista); la abrupta dimisión del por aquel entonces  ecretario general del PSOE de Sevilla, José Antonio Viera, a las puertas de unas elecciones andaluzas en las que los socialistas se la jugaban, la comisión gestora... Ese memorandum de despropósitos, del que sólo se cita en estas líneas un escueto resumen, no se olvida de la noche a la mañana. Por eso, hay desde el sector oficialista quienes aún ayer, reprochan a los otros que no hubieran votado -ni aplaudido después- la designación de José Antonio Griñán como secretario general del PSOE-A hace una semana en Almería. Y desde el sector crítico, aún hay más de uno y más de dos que estén pidiendo las garantías de ejercer un voto libre con unas cabinas que, por cierto, como en otras ocasiones, estarán disponibles para los delegados.

Y, frente a este cúmulo de fricciones, el duelo se encuentra del todo abierto, a la vista de que hay una bolsa de indecisos que no se atienen al recuento de los avales. Si fuera por ellos, Susana Díaz ya ocuparía el sillón que, de manera interina ocupa en la sede de Luis Montoto Manuel Gracia, tal vez el único cuya figura ha salido fortalecida. El entorno de Susana Díaz enarbola que tiene el 70% de los apoyos, más que suficiente para la que llaman "esa nueva mayoría" que supla la que obtuvo el tandem formado por la propia Susana, Villalobos y Viera en 2008, donde obtuvo el 80% del respaldo de los socialistas.

Esas cuentas se han cimentado sobre la base del fiel apoyo de un grupo de alcaldes de su quinta que la han arropado y, sobre todo, del presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos. En torno a ellos, ha encontrado el apoyo de medio centenar de alcaldes, ha atraído a una parte de la capital -donde el máximo exponente es el portavoz municipal, Juan Espadas, y siete de sus concejales-; y la incorporación del grupo del parlamentario andaluz José Caballos, que en el primer envite estuvo del lado de los críticos y que cuya incorporación le ha servido a Díaz como el ejemplo de integración.

Sus cuentas no casan con las de los críticos, donde están los socialistas de las principales poblaciones (Dos Hermanas, Utrera, La Rinconada, Coria del Río, Morón, ...), históricos como José Rodríguez de la Borbolla y hasta el propio Viera, así como un nutrido grupo de la capital donde no falta el parlamentario Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Su opción, ante los grandes actos de Susana Díaz, ha sido la fórmula del bis a bis, de reuniones delegado por delegado. Una fórmula, dicen en su entorno, parecida a la que adoptó Rubalcaba para ganar en el congreso federal de Sevilla. Por ello, no creen que sea el resultado tan holgado e incluso aventuran un empate técnico. Y de ahí a ganar hay un paso.

Pero, más importante que el triunfo de uno y otro, la clave de acabar con las guerras tribales del PSOE de Sevilla estará después, a la hora de establecer quienes conformarán la nueva Ejecutiva provincial. Los dos promueven la integración. Limones dice que llamará a la otra candidatura y Díaz defiende que todos cuentan pero aporta el matiz que no aceptará "ni cuotas ni porcentajes". Será ahí, a la hora de saber el número de unos y otros, el que determinará si se cierra definitivamente la herida y pelillos a la mar o simplemente se pondrá una tirita para que la herida se abra, como muy tarde, en cuatro años.

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