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Economía

La ‘bolsa del aceite’ espera autorización ‘in extremis’ para continuar la actividad

El Mercado de Futuros del Aceite de Oliva aguarda aún que el regulador le permita un cambio jurídico, obligado por la UE, que debe estar en septiembre para no paralizarse. Sin tal bendición, el MFAO no podría seguir operando porque necesitaría un desembolso superior a los 12 millones de euros «que exceden sus posibilidades».

el 21 ago 2014 / 10:00 h.

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El Mercado de Futuros del Aceite de Oliva (MFAO, conocido popularmente como bolsa andaluza del aceite) ha cumplido este año su décimo aniversario a la espera de una decisión que determinará si sigue o no con la actividad. En concreto, aguarda la autorización por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (la CNMV u organismo supervisor) para transformar su forma jurídica, habida cuenta de que mantener la actual exigiría un desembolso estimado en 12,5 millones de euros por parte de sus socios –son 58, siendo el principal accionista la Administración autonómica–, y no están por la labor. Se confía en que sea un sí, pues de lo contrario, hasta su auditora, Deloitte, advierte de que no tendría garantizada su continuidad. Un jornalero varea un olivo durante la campaña de recogida de la aceituna en una finca de la provincia jienense. / EL CORREO Un jornalero varea un olivo durante la campaña de recogida de la aceituna en una finca de la provincia jienense. / EL CORREO En la sociedad, con sede en Jaén y que intermedia contratos a futuro de aceite de oliva, se trabaja con la bendición de la CNMV. ¿El sí a qué? A una transformación obligada por la nueva normativa comunitaria que, a raíz de la crisis financiera, impone a los operadores de mercados secundarios oficiales de futuros, opciones y otros instrumentos financieros exigencias adicionales de capital y organización, con el objetivo de extremar la prudencia y, así, proteger a los inversores. El requisito fundamental atañe al dinero. Bruselas establece que los recursos propios (capital más reservas) de una sociedad rectora –el MFAO lo es– nunca podrá estar por debajo de los 18 millones de euros. A día 31 de diciembre pasado, la cantidad en el MFAO era de 5,53 millones. Es decir, que para seguir como tal, sus actuales 58 socios deberían aportar el significativo resto, con la Junta de Andalucía, Unicaja Banco y Caixabank como principales fuentes (suman el 63,83 por ciento del accionariado). La estrategia desplegada por los directivos del MFAO no sólo para evitar tal sangría sino también para asegurar la continuidad misma de un sistema de intermediación del oro verde que se gestó para conferir estabilidad en los precios y tener garantía de suministro tanto para el olivarero (que vende) como para la industria (que compra) ha consistido en transformarse jurídicamente. ¿En qué? En un Sistema Multilateral de Negociación (SMN) creado ex novo y gestionado por una Agencia de Valores con la propia sociedad como accionista único. Para que se entienda: su actividad será, en esencia, la misma (intermediar operaciones sobre aceite de oliva) aunque con un mayor control de la CNMV y del Ministerio de Economía –debe autorizar esa agencia de valores–. Tras todo este esquema hay una explicación sencilla: el MFAO actúa como entidad de contrapartida central del mercado en el que opera, que intermedia. Si algo falla, él responde porque custodia. Y responder cuesta dinero. Las nuevas exigencias europeas, dicen los gestores de la bolsa aceitera, «sobrepasan, en mucho, las posibilidades del MFAO y, probablemente, sus necesidades». Con respecto a la transformación, aseguran que tienen amarradas las autorizaciones administrativas. Y el tiempo apremia. Tanto Economía como el organismo regulador de los mercados han de pronunciarse en septiembre. A partir de ese mes, el MFAO tendrá que cesar su actividad como mercado secundario oficial. Es decir, para septiembre se ha fijado el último vencimiento de contratos, y debería estar listo el SMN para que puedan abrirse los siguientes vencimientos y no haya, pues, un largo parón. La mutación se produce precisamente cuando se recolectan los frutos de muchos años de siembra –auque el MFAO se constituyó en 1999 el arranque de sus operaciones se demoró hasta febrero de 2004–, siendo el recelo de productores e industriales hacia este instrumento de intermediación el principal escollo que ha tenido que superar en un mercado, el aceitero, aún muy tradicional. EN DETALLE Ingresos. La transformación del MFAO, la popular ‘bolsa del aceite de oliva’, coincide con un repunte de su actividad de intermediación de contratos a futuro de aceite de oliva. En 2013 sus ingresos fueron de 900.426 euros, con un sustancial aumento respecto a los 662.571 de 2012, y la sociedad volvió a los beneficios, con 42.888 euros frente a las pérdidas de 213.013 de un año antes. Negociación. Para hacerse una idea real de la importancia del MFAO no cabe tanto fijarse en los ingresos o beneficios como sociedad (empresa) sino en el valor de la producción que intermedia: 264,89 millones de euros el pasado ejercicio, un 29,88 por ciento más que en 2012. Toneladas. En 2013, esta especie de bolsa negoció 110.982 contratos (la unidad de referencia en cada contrato es la tonelada), con un aumento anual del 13,35 por ciento. La cotización media por kilo de aceite de oliva fue de 2,38 euros (2,08 euros un año antes). Peso. Aunque el volumen de negociación por parte del MFAO apenas alcanza el 10 por ciento de la producción nacional de aceite –cuando se creó, allá por 1999, las estimaciones fueron muy superiores, pero chocaron con el tradicional recelo de productores e industriales–, se ha convertido en una referencia para los precios del ‘oro verde’ tanto a nivel nacional como internacional. Accionistas. La Junta de Andalucía tiene el 32,13 por ciento del capital, Unicaja Banco, el 15,85; Caixabank, el 10,6; Cajas Rurales Reunidas, el 6,86; Rural de Jaén, Banco Mare Nostrum y BBK-Cajasur, el 5,5 cada una, y el resto, 51 socios donde está lo más granado de la banca española y la industria productora y envasadora del aceite de oliva.  

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