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La Borriquita lleva la Semana Santa a los niños y a los mayores sus recuerdos

La procesión de la Borriquita de Dos Hermanas salió ayer por quinto año consecutivo acompañada por el buen tiempo: es una de las más afortunadas cofradías de la ciudad, que en más de 60 años de existencia sólo se quedó dos veces dentro de la céntrica Iglesia de Santa María Magdalena.

el 15 sep 2009 / 01:50 h.

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La procesión de la Borriquita de Dos Hermanas salió ayer por quinto año consecutivo acompañada por el buen tiempo: es una de las más afortunadas cofradías de la ciudad, que en más de 60 años de existencia sólo se quedó dos veces dentro de la céntrica Iglesia de Santa María Magdalena.

Los devotos y hermanos de la Borriquita se saludaron ayer un año más a las puertas de la iglesia. No tienen que irse antes de tiempo por la lluvia desde 2002. De todas las edades fueron llegando, aunque los años no están reñidos con la veteranía en el mundo cofrade: dos niños de 5 años meditaban serios y cabizbajos, con sus ropajes de nazareno, conscientes de la importancia lo que supone el Domingo de Ramos en su corporación. Los dos llevan cuatro años saliendo de nazarenos (¡desde que tenían uno!).

Debió ser ayer el primer año, porque es la edad que tiene, para otro nazareno que viajaba en un carrito con su madre, que manifestó orgullosa estar embarazada de una niña de la que espera que pueda salir en la próxima edición. Y es que la Borriquita de Dos Hermanas, como en todas partes, es la cofradía de los niños.

Llegó de pronto la Agrupación Musical de Nuestra Señora de la Estrella. Y al frente, llevando uno de sus estandartes, Francisco Javier Castillo, que se cuadró como un militar. En la mano derecha llevaba el estandarte de su banda y con la izquierda se sujetaba el cinturón. Su padre, Francisco Castillo, de 43 años, sonreía orgulloso y comentó: "Yo también salí en El Correo en el año 1972, con la misma fotografía que le estáis haciendo a mi niño", aunque su retoño se le adelantó. En la Semana Santa de 1972 él tenía 7 años y su hijo tiene hoy 5 y mientras se retrataba no dejaba de mirar de reojo a ver si ya había salido la procesión y se la perdía mientras lo fotografían.

Una vez que salió de la iglesia la cruz de guía, la multitud se agolpó alrededor de las sillas. Sólo unos pocos se sentaron, como Dolores Parrado y su familia, que había pagado 24 euros por unas sillas justo al lado de la puerta de la parroquia.

Tras la espera, sin novedad salió el paso, con su base de madera de pino adornado con claveles blancos, que cada año hace saltar las lágrimas del público, incluso de algunos músicos, que tienen que parar un momento.

La Estrella tocó los temas Oh bendita estrella, Divino Jesús y Última trabajadera para la salida. Y tras recorrer Dos Hermanas, a las 22.30 horas entró la cruz de guía de la Borriquita en la casa de hermandad de la calle Melliza. Durante el trayecto los costaleros fueron ovacionados prácticamente por cada cosa que hicieron.

Con mucha ilusión los dirigió José Ruiz, que cumplió su trigésimo aniversario como capataz de la cuadrilla. "Todo lo que diga de mis chicos es poco, son estupendos", comentó a la hora de valorar el trayecto. "Será el público quien decida si lo estamos haciendo bien o mal", apostilló.

Su compañero, Pepe Rubio, fundador de la cuadrilla, se emocionó al recordar cuando él mismo salía de costalero. Un problema en la espalda hizo que dejara de estar bajo el paso para pasar entonces a ayudar a su amigo en la dirección. "Nerviosos no estamos, disfrutamos de la salida y del magnífico día", expuso mientras los costaleros tomaban aire en una parada de la calle Real Utrera. Un día más para recordar toda la vida.

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