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La Borriquita no fue sola a su exilio de María Auxiliadora

La ciudad de Utrera se echó a la calle para vivir intensamente su Domingo de Ramos. Y lo hizo, en esta ocasión, acudiendo a la avenida San Juan Bosco, abarrotada de un público expectante por ver un momento histórico: la salida de la Borriquita desde la basílica de María Auxiliadora, en lugar de hacerlo desde su capilla de la Trinidad.

el 16 sep 2009 / 00:57 h.

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La ciudad de Utrera se echó a la calle para vivir intensamente su Domingo de Ramos. Y lo hizo, en esta ocasión, acudiendo a la avenida San Juan Bosco, abarrotada de un público expectante por ver un momento histórico: la salida de la Borriquita desde la basílica de María Auxiliadora, en lugar de hacerlo desde su capilla de la Trinidad.

De las estrecheces del templo trinitario -cerrado por desprendimientos en su bóveda-, los nazarenos se mudaron hasta el amplio recinto salesiano, para llenar de palmas y túnicas celestes La Vereda. Debido a este traslado forzoso de templo, la cofradía dejó estampas inéditas, al paso de la Borriquita y la Virgen de los Desamparados (vestida de hebrea y sin palio) ante la capilla de San Bartolomé y frente a la iglesia de San Francisco.

Fue una jornada soleada, donde los más pequeños se convirtieron en protagonistas indiscutibles de la mañana y que, en muchos casos, agarrados de la mano de sus padres, caminaron con sus túnicas por unas calles abarrotadas de gente. La cofradía trinitaria, además, se convirtió en la primera en discurrir por la renovada calle Álvarez Quintero, tras las obras de entubado del arroyo Las Monjas.

Estrechez. Pero la encargada de estrenar dichos adoquines con la cera de los cirios fue la Quinta Angustia, que volvió a cerrar la jornada dominical en Utrera. Una vez más, de nuevo, el milagro se produjo en la parroquia de Santa María, al lograr solventar la complicada salida de este cortejo, cuyos pasos han de ejecutar diversas maniobras para salvar las estrecheces de su salida, antes de encontrarse con el numerosos público que se concentraba en el barrio del mismo nombre.

Precisamente por esta zona también caminó el misterio de la Oración en el Huerto, tras reunirse de nuevo numerosos cofrades en La Vereda para verlo salir de la capilla de San Bartolomé. Este histórico paso centró, igualmente, las miradas de los utreranos y visitantes, sobre todo cuando los rayos de sol vespertinos hicieron resplandecer el restaurado y dorado canasto sobre el que se encontraban las imágenes. Capas moradas las de los nazarenos de esta cofradía, que volvió a pasear a Jesús orante por las calles de Utrera entre el olivo y la palmera que le acompañan.

Y cuando el paso iba anoche de regreso a la avenida San Juan Bosco, el día echaba su cierre en Santa María, acompañando a la Quinta Angustia en uno de los momentos más destacados de la Semana Santa, que se produce cada Domingo de Ramos cuando el paso de misterio de la Piedad y, sobre todo, el palio de Nuestra Señora de los Ángeles suben por la calle Menéndez Pelayo y numerosas personas caminan de espaldas, mirando el rostro de la dolorosa utrerana.

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