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La bronca en la Cámara fuerza la busca de un pacto anticrisis

El presidente de la Junta deja su escaño cuando Javier Arenas iba a acercarse a él para entregarle sus propuestas anticrisis.

el 04 mar 2010 / 12:49 h.

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Griñán, a punto de abandonar su escaño cuando Arenas iba a entregarle su documento anticrisis.

La Junta abrirá la semana que viene una negociación con los partidos para buscar un acuerdo anticrisis, en paralelo al que se está discutiendo en Madrid. El presidente andaluz, José Antonio Griñán, ofreció ayer al líder del PP-A, Javier Arenas, iniciar esa ronda de contactos durante un encuentro de unos 15 minutos que ambos mantuvieron en el despacho que Griñán tiene en el Parlamento. Esa reunión improvisada se produjo después de que los dos dirigentes protagonizaran un tenso enfrentamiento en la Cámara. El jefe del Ejecutivo abandonó el salón de plenos cuando Arenas le provocó al acercarse a entregarle sus medidas contra el paro, lo que desencadenó una sonada bronca en las bancadas de los dos grupos.


Arenas aprovechó su pregunta al presidente sobre la repercusión en la comunidad del plan de ahorro de Zapatero para reprocharle que aún no le hubiera recibido para tratar medidas contra la crisis. "Se lo pediré por escrito y mi única condición es que no quiero fotos, sino acuerdos", le espetó. Griñán le replicó que era la primera vez que le solicitaba una cita y que cuando acabara la sesión de control al Gobierno lo esperaba en su despacho. Acto seguido, el líder popular aseguró que traía los "deberes tan bien hechos" que al terminar el pleno depositaría en el escaño de su adversario sus propuestas económicas.

Las recetas del PP, que ahora se concentran en 103 medidas, fueron antes 30, luego 65, más tarde 100 y poco después se convirtieron en 15 reformas. "Si no se ponen de acuerdo ni en el número, ¿cómo van a tener la solución al problema?, le reprochó el presidente andaluz.


Cuando Griñán finalizó su intervención, Arenas, tal y como había anunciado, se dirigió hacia el presidente con su documento anticrisis en la mano, pero antes de que pudiera entregárselo, éste dio media vuelta y se marchó del hemiciclo, lo que provocó un cruce de acusaciones entre los diputados socialistas y populares. Una vez fuera del salón de plenos, Griñán comentó delante de un grupo de periodistas: "Las fotos las elijo yo. Ahora que suba a mi despacho". Poco después, tras reunirse con los dirigentes de los tres partidos, el jefe del Ejecutivo confesó que lo que he había molestado es que Arenas dijera primero que no quería fotos y luego intentara buscar la imagen en el escaño. El portavoz socialista en la Cámara, Manuel Gracia, tildó el episodio de "circo" y acusó al jefe de la oposición de buscar la "provocación".


Sí que resultó esperpéntico que fueran los periodistas los que trasladaran al dirigente popular que el presidente lo esperaba en su despacho. Arenas achacó lo ocurrido a un "gesto de soberbia sin límites" de su adversario político, algo "nunca visto en 30 años de democracia". Se reunió con él y a la salida explicó que Griñán le había ofrecido mantener conversaciones para determinar la metodología de trabajo de cara a buscar un acuerdo anticrisis. El presidente aseguró que tenía previsto abrir el diálogo de antemano y que no se vio forzado por la bronca del Parlamento. El próximo miércoles -Griñán apostó primero por esperar a que se celebrara el congreso del PSOE-A-, los portavoces parlamentarios se verán por separado con la consejera de Economía, Carmen Martínez Aguayo, y pondrán sobre la mesa sus propuestas. El Gobierno presentará las medidas de Concertación y las últimas de reactivación económica anunciadas por el presidente andaluz en el anterior pleno. El PP llevará sus 103 soluciones -que la mayoría socialista de la Cámara tumbó ayer- e IU, otras 100.


segundo acuerdo. A los encuentros bilaterales podrían sumarse otros en común, siguiendo el mismo guión del pacto anticrisis que cerraron los partidos el pasado junio, al que el PP se sumó in extremis. Esa negociación duró tres meses y se logró movilizar 6.000 millones. Pero Griñán se mostró ayer "escéptico" y recordó que cuando hace 15 días buscó el consenso del PP para sus medidas económicas, los populares las calificaron de "empanada mental". Valderas fue el dirigente que quedó ayer en mejor posición. Tras reunirse con Griñán, dijo que él "pasa mucho de los rifirrafes y del teatro" de los dos grandes partidos, unas escenas que, a su juicio, no ayudan a prestigiar la política. "No todos somos iguales", apostilló.

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