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La búsqueda de Marta, en directo

La Policía Nacional está investigando un testimonio, de "cierta fiabilidad", que asegura que la joven Marta del Castillo, desaparecida hace 20 días, pudo haber sido vista días después en Huelva.

el 15 sep 2009 / 22:35 h.

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La Policía Nacional está investigando un testimonio, de "cierta fiabilidad", que asegura que la joven Marta del Castillo, desaparecida hace 20 días, pudo haber sido vista días después en Huelva. Entretanto se sigue intensificando el rastreo por solares baldíos, descampados y posibles escondrijos del extrarradio. Ayer casi se llegó a Camas.

Dos llamadas abrieron hace varios días nuevas líneas de investigación cuyos frutos están por ver, al alertar de la posible presencia de Marta, de 17 años, primero en Huelva y horas después en un pueblo sevillano. La primera localización parecía más consistente, siempre dentro de la precaución.

Fue el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, quien dejó caer ayer en Granada que existían estas pistas, de una "cierta fiabilidad", que la situaban "en una provincia limítrofe con Sevilla" que no precisó y, unas 24 horas después "en un pueblo de la provincia de Sevilla".

"El hecho de que se esté trabajando fundamentalmente en una hipótesis en la investigación policial no quiere decir que las otras posibilidades no se investiguen", insistió el delegado del Gobierno, que confirmó que siguen abiertas todas las pesquisas, incluida la de una desparación voluntaria: hace una semana, un joven que llevaba año y medio desaparecido fue localizado en Benidorm, y se negó a ponerse en contacto con su familia.

Pero la teoría principal sigue siendo la misma que al principio: que la joven bajara por sí sola al portal de su casa en la calle Argantonio, junto a Santa Justa, donde fue vista por última vez la noche del 24 de enero tras haber pasado la tarde en Triana. Y que luego, allí o en otro lugar, algo le impidiera regresar.

Siguiendo ese rastro, la Policía Nacional intensificó ayer sus dispositivos de búsqueda por solares baldíos, descampados, vías del tren, alcantarillas y otros posibles escondrijos de los alrededores de la ciudad, sobre todo en zonas campestres y en las riberas del río. El miércoles, perros adiestrados y jinetes, ayudados por patrulleros y motoristas, se centraron en el tramo de la estación de Santa Justa y agentes a pie recorrieron las vías hasta el apeadero del Virgen del Rocío.

Ayer por la mañana, perros y caballos buscaron junto al Guadalquivir desde la zona de la Macarena hasta el Charco de la Pava, indagando incluso en los cañaverales, mientras los agentes del grupo de subsuelo se adentraban en viejos conductos de agua o alcantarillas. Desde esa zona siguieron por la tarde hacia el término municipal de Camas, por el antiguo camino. Por su parte, las Unidades de Intervención Policial -antiguos antidisturbios- estuvieron todo el día peinando a pie la zona de San Jerónimo.

El objetivo es encontrar cualquier indicio sobre la desparición, y por ese motivo también se han rastreado los parques cercanos al domicilio de la joven.

Refuerzos. A los grupos especializados de la Policía Nacional se les sumarán de nuevo los voluntarios de la ONG SOS Ayuda sin fronteras, que ya iniciaron un rastreo en zonas de difícil acceso que duró ocho días y que se frenó hace un par de jornadas.

Coordinados con los investigadores, los voluntarios, todos policías, bomberos o miembros de otros servicios de emergencias como el 061, proseguirán esta tarea para apoyar las labores de la Policía Nacional, dirigidas por los grupos de Menores y de Homicidios y respaldadas por tres inspectoras expertas en desapariciones llegadas de Madrid.

La familia de la joven, que ha sido muy crítica desde el primer momento con la Policía y ha llegado a acusarla de no hacer lo suficiente -pese a haber sido recibida por las máximas autoridades políticas y policiales-, consideró ayer "positivo" que se hayan intensificado las labores de búsqueda y rastreo. El tío de Marta y portavoz de la familia, Javier Casanueva, afirmó que aunque "no hay novedad ninguna" sobre el paradero de la joven y no han recibido nuevos datos de la investigación, ven "bien" que en las últimas horas las labores de rastreo se hayan intensificado. "Es algo positivo que llevamos pidiendo desde primera hora", recordó.

Casanueva admitió que en la familia empieza a cundir "la desesperación" y recordó que siempre han pedido "que se pusieran todos los medios" en esta búsqueda. "Queremos que esta agonía no se alargue más y, si tiene que aparecer, que aparezca ya, como sea", recalcó. Añadió que "ya habrá tiempo de buscar culpables" y subrayó que "uno siempre tiene la esperanza de que esté bien y todo salga bien, pero no podemos seguir con esta incertidumbre".

'Contaminados'. Los investigadores, en realidad, han contado con medios desde el primer momento. Pero la investigación, sometida por el juzgado al secreto del sumario, se ha desarrollado con la máxima discreción para intentar que llegue a buen fin, como el propio delegado del Gobierno ha afirmado en más de una ocasión. Eso no ha evitado que, del centenar de testimonios que se han recogido por escrito durante todo el proceso, los de la mayoría de los amigos estén contaminados por la gran cantidad de información que se ha difundido en estos últimos 20 días, en parte real y en parte no.

Algunos testigos, muchos de ellos compañeros de clase adolescentes como Marta, han llegado a mezclar sus declaraciones con las de otras personas, a fuerza de escuchar una y otra vez las mismas versiones sobre acontecimientos que ellos no han vivido, lo que entorpece enormemente las pesquisas.

Las indagaciones, puestas en manos de expertos policiales, también guardan una vía abierta que podría dar frutos pronto: junto a los cuatro ordenadores que se han analizado, se han practicado registros en viviendas y se han realizado pruebas que, llevadas a los laboratorios de la Policía Científica, podrían arrojar alguna nueva luz sobre el caso cuando se conozcan los resultados.

Pese a la desesperación de la familia, esos trámites llevan su tiempo, como los lleva el lograr una orden de registro por más colaborador que sea el juez. Pero mientras siguen recibiéndose llamadas, buscando nuevos testigos y distribuyendo las fotos de Marta. Los policías, que trabajan sin horario, son los primeros que confían en que todo acabe cuanto antes.

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