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La búsqueda del cuerpo de Marta se centra ahora en el vertedero de basuras de Sevilla

Las pesquisas sobre la muerte de la joven Marta del Castillo podrían haber perfilado una nueva senda: los investigadores visitaron ayer el vertedero de Montemarta-Cónica, donde acaba la basura de toda Sevilla, para saber dónde se almacenan los residuos de los tres últimos meses. En la imagen, contenedores de la calle León XIII esquina con Jorge Montemayor, donde Miguel ha declarado que tiró el cuerpo de Marta. Foto: Gregorio Barrera.

el 16 sep 2009 / 00:06 h.

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R.V. / I.C. / J.A. / D.S. / D.C.

Las pesquisas sobre la muerte de la joven Marta del Castillo podrían haber perfilado una nueva senda: los investigadores visitaron ayer el vertedero de Montemarta-Cónica, donde acaba la basura de toda Sevilla, para saber dónde se almacenan los residuos de los tres últimos meses. La Policía también pidió acompañar a los camiones de Lipasam en su recorrido de anoche.

Fuentes de la Mancomunidad de Los Alcores, de la que depende la planta de Montemarta ubicada en el término de Alcalá de Guadaíra, confirmaron a este periódico que el juez del caso Marta -a quien su ex pareja Miguel Carcaño confesó haber matado de un golpe en la cabeza en su casa de León XIII- visitó ayer tarde el vertedero y se interesó por algunos aspectos de la recogida de basura, aunque no comunicó ninguna decisión.

Por la mañana, policías judiciales habían estado indagando sobre cómo se recogen los residuos por la ciudad, cómo llegan al vertedero y cómo se almacenan. Los restos se arrojan a una fosa profunda, donde se van compactando formando bloques prensados, que aguardan durante meses hasta que fermentan antes de ser destruidos. Los agentes se interesaron por los correspondientes a los tres últimos meses y por la posibilidad de recuperarlos, y fueron informados de que se trata de miles de toneladas de basura.

Preguntaron además por los contenedores situados en el cruce de León XIII con la calle Jorge de Montemayor, a una manzana de la vivienda de Miguel. Y solicitaron acompañar anoche a los camiones de Lipasam en el trayecto completo de las dos rutas que pasan por esa calle para observar cómo se vacían los contenedores y qué ocurre con la basura desde que se vuelca en los remolques hasta que llega a Montemarta, la planta que aglutina los residuos de Sevilla capital, Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas, El Viso, Carmona y Mairena del Alcor.

Una de las rutas recorre León XIII desde la Ronda de Capuchinos; otra llega por la calle Manzana, pasa a escasos metros de la casa de Miguel y sólo recoge un grupo de contenedores. Los investigadores pidieron completar los dos itinerarios de principio a fin. En León XIII, junto a la casa donde ocurrió el crimen, hay varios grupos de cubos de basura: cuatro contendores verdes en el cruce con Jorge de Montemayor, y otros dos pares algo más lejos.

Los primeros están casi al lado del domicilio donde Marta fue agredida y desde donde, con sus amigos Samuel y El Cuco y bajo las directrices de su hermano Javier, Miguel se habría deshecho del cuerpo, de acuerdo con la investigación. Según la confesión de tres de estos implicados, todos encarcelados desde hace más de un mes, el cadáver habría sido llevado al puente de Camas y desde allí tirado al río, aunque tras más de un mes de rastreo las aguas no han devuelto ni el cuerpo ni ninguna prueba del crimen. La novia de Miguel, la joven de 14 años con la que vivía en Camas, ratificó la semana pasada esta misma secuencia.

La Policía Nacional ya ha declarado que tiene pruebas fehacientes de la participación de los cuatro detenidos en el crimen, pero sigue intentando casar unos testimonios dispares, por las contradicciones entre ellos y porque dos implicados se han desdicho de su confesión inicial.

Al variar las horas en las que pudieron producirse los hechos se ha vuelto a dar valor al testimonio de un vecino que dijo haber visto a Miguel en su casa con una silla de ruedas sobre la 1.30 horas, lo que casa con la horquilla a la que se recoge la basura, entre medianoche y las tres de la madrugada.

Entretanto se sigue buscando el cuerpo, de cuyo análisis podrían deducirse con exactitud las circunstancias de la muerte. Tras un mes de infructuoso rastreo en el río, hoy se decide el futuro de esa búsqueda. Policía y Delegación del Gobierno siempre dijeron que si los indicios apuntaban a otro lugar, allí se dirigirían.

No son menos importantes otras pruebas, como el cenicero con el que Miguel dijo haberla golpeado, si es que existe; o la manta en la que se supone que la envolvieron; de ninguno de ellos se ha encontrado rastro alguno.

Las últimas pesquisas, incluidas nuevas declaraciones y entre ellas el tercer testimonio de Miguel ante el juez, han dejado claro que la investigación continúa completamente abierta y no se pueden descartar novedades que vuelvan a reconducir las líneas que poco a poco traza la Policía.

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