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La búsqueda se extiende hasta la costa de Cádiz

La búsqueda del cuerpo de Marta se extiende hasta la misma desembocadura del Guadalquivir. Más de cien efectivos rastrean los 80 kilómetros de cauce que hay entre la pasarela de Camas y Sanlúcar de Barrameda. La tarea más ardua está en el lugar donde arrojaron el cadáver.

el 15 sep 2009 / 22:43 h.

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La búsqueda del cuerpo de Marta se extiende hasta la misma desembocadura del Guadalquivir. Más de cien efectivos rastrean los 80 kilómetros de cauce que hay entre la pasarela de Camas y Sanlúcar de Barrameda. La tarea más ardua está en el lugar donde arrojaron el cadáver, una zona del río con 17 metros de profundidad.

El cuerpo de Marta sigue sin aparacer después de un segundo día de intensa búsqueda. El dispositivo especial, en el que participan de forma coordinada Policía Nacional, Guardia Civil, Bomberos y hasta el Ejército, no se queda en las aguas de la capital y se sumerge en las profundidades del Guadalquivir hasta que muere junto al mar en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Un trazado sinuoso de 80 kilómetros con una intensa vegetación de ribera que hace que las tareas sean aún más complicadas, dada la extensión que deben cubrir el centenar de efectivos desplegados, asistidos desde el aire por helicópteros de Policía Nacional y Guardia Civil.

El delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, señaló ayer que el despliegue respondía a las dificultades existentes para rastrear el río en toda su extensión. "La profundidad, la turbidez de las aguas, con mucho limo y las corrientes que suben y bajan hacen que el río tenga vida propia y complican la búsqueda", indicó. Ante tantos escollos, los equipos de rastreo se dividieron en siete sectores entre Sevilla y Sanlúcar de Barrameda que, según Garzón, son susceptibles de ser cambiados en la reunión que hoy tendrán los coordinadores del operativo en el puesto de mando avanazado instalado en Puerto Gelves.

Uno de los principales puntos de rastreo fue en los meandros de Isla Mayor, donde en los últimos años se localizaron varios cuerpos de desaparecidos. Durante la mañana de ayer, tres camiones de la Unidad Militar de Emergencias (UME) del Ejército indagaron en las zonas de marisma. Pero ahí no fue el único sitio en el que actuó este equipo de élite, que trabajaron por turnos con buzos que inspeccionaron las inmediaciones de La Puebla del Río, donde un día antes ya se habían desplegado efectivos a pie a mirar las orillas.

Tanto en La Puebla como en Coria del Río, los vecinos vieron cómo se desplegaban embarcaciones semirrígidas -conocidas como zodiacs- de la Guardia Civil, que a veces venían acompañadas de motos acuáticas, cuyo cometido era acercarse lo más posible a las márgenes del Guadalquivir. Además, la Benemérita incorporó ayer una patrullera del Servicio Marítimo en Cádiz, que se encargó de surcar de punta a punta el perímetro de 80 kilómetros establecido para hallar el cuerpo.

Preocupación. Pero el centro de las miradas de los sevillanos seguía, como el pasado sábado, en la pasarela que hay junto al mercadillo del Charco de la Pava. Y es que fueron muchos los que, subidos en sus bicicletas, llegaban por el carril habilitado a la orilla de Camas para preguntar primero por si podían pasar -la Policía Nacional cortó el paso de personas por la zona- para seguidamente preocuparse por saber si el cuerpo de la joven había aparecido. Y, tras ver la negativa del agente, se quedaban mirando el puente durante varios minutos para después reanudar su camino.

Entre tanto ir y venir de personas, la Policía Nacional, que es la responsable de este punto, seguía a lo suyo. Eso sí, su labor se vio interrumpida unos minutos al toparse con una sorpresa a primera mañana: los agentes vieron lo que parecía un cuerpo a la orilla del río. Al acercarse al lugar, donde ya había dos perros olisqueando, vieron que en realidad era el cadáver de un galgo.

Mientras, los buzos seguían su rutina del día anterior de ir hacia la boya, situada en el tercer pilar del puente desde Camas para inspeccionar unas aguas que, además de turbias y llenas de lodo, son muy profundas, según precisó el delegado del Gobierno en Andalucía. Ni más ni menos que a 17 metros está el fondo de río en la zona. Los buzos, que trabajaron hasta que se fue el sol, esperaron a que bajara la marea para inspeccionar los bajos de los pilares para comprobar si, por casualidad, el cuerpo se hubiera quedado enganchado en la base.

En la pasarela se desplegó el mismo dispositivo, con la salvedad de que las lanchas y el helicóptero de la Guardia Civil alargaban su recorrido unos kilómetros más río arriba. Y es que, aunque la lógica hace pensar que el cuerpo se quedara en el lugar o siguiera el cauce, el Instituto Armado no descarta que las mareas llevaran el cuerpo río arriba y se quedara enganchado allí después.

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