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La calesita de los trianeros

Luis León, dueño de 'los cacharritos' de San Gonzalo ha sido nombrado Trianero de Honor

el 16 jul 2011 / 21:06 h.

Luis León será nombrado en la Velá Trianero de Honor
Luis León será nombrado en la Velá Trianero de Honor

Han pasado 52 años desde que Luis León recibiera la herencia más hermosa de su padre. Por aquellos años Triana era sólo un espejismo del barrio que es hoy, pero a pesar de ello las calesitas de San Gonzalo, ésas por las que ha vivido cada una de las mañanas de sus 85 años de vida, ya eran el medio más eficaz para el disfrute de los pequeños.


Ahora, y a pesar de que los tiempos han cambiado y los niños disponen de otras distracciones, su hijo Luis –que ha heredado hasta el nombre– continúa con un negocio que es más que una forma de vida. “Yo ya estoy para poco, pero si no vengo aquí todas las mañanas me falta algo”, recuerda emocionado Luis, sentado frente a sus calesitas. Aunque los años no le perdonan, sus vecinos saben que cada día, a eso de las doce de la mañana, pueden encontrarlo entre el recuerdo de la que ha sido su casa durante más de medio siglo.


A pesar de no haber nacido en Triana, Luis se siente como uno más de sus vecinos. “Nací en la Puerta Osario, pero me siento más trianero que mucha gente de aquí”, afirma. No es extraño, por tanto, que su barrio de adopción haya decidido ahora otorgarle uno de los mayores regalos que hace Triana cada verano. Durante la próxima Velá de Santa Ana, sus vecinos le harán entrega del galardón de trianero de honor, distinción que le ha llenado de orgullo porque “se me reconoce mi labor y además me la han dado los trianeros”.


Charlar con él es hacerlo con una de las personas que más sabe de Triana y de cómo el barrio ha ido evolucionando con el paso de los años. Cuando sus calesitas se asentaron en la Plaza de San Martín de Porres “esto estaba todo sin urbanizar”. Frente a él pasaba a diario el tranvía en dirección a la Magdalena o el de más recorrido que llevaba a los ciudadanos hasta Coria del Río. “Fíjate si ha cambiado el barrio”, recuerda. Tantos años al frente de su negocio le han bastado para ganar el cariño de los trianeros, y es que no es fácil encontrar por el barrio a algún vecino que no conozca a Luis. En Triana y en toda la ciudad. “Paseo por el Centro y la gente me para y me pregunta por mi salud y por el negocio”.


El reconocimiento humano de cada día, no es más que el reflejo de todo lo que Luis ha ido sembrando con el paso de los años. Así lo cuenta, cuando recuerda cómo hubo más de una ocasión en la que actuó como cuidador de los más pequeños. “Entonces aquí no había guarderías y las madres tenían que venir con los niños a comprar al mercado. Como no tenían donde dejarlos me decían que yo los cuidara y que luego ajustábamos cuentas de las vueltas que daban aquí”.


Tanto cariño puesto en un negocio ha acabado por revertirle con los años. Por eso sus ojos se llenan de orgullo cuando afirma que ahora ve cómo aquellos niños que crecieron a su lado acuden de la mano de sus hijos a montarlos en las calesitas. “La gente vuelve, algunos con sus novias, y se acuerdan de mí y se hacen fotos como las que tienen de pequeños. Es muy bonito”, cuenta. En tantos años, sus ojos han visto tantas cosas que ya no se sorprende por nada, ni siquiera porque varias parejas de novios, que iban cuando pequeños, hayan regresado para hacerse fotos el día de su boda.


Ya con los años, Luis sigue donde siempre ha estado, sin moverse. No es un hombre presuntuoso por más vueltas que de la vida, y eso que de vueltas él es de los que más entiende. “Me decían los vecinos si no me mareaba de dar tantas vueltas a la calesita”, sonríe. Ha visto crecer a artistas como Los Morancos o Isabel Pantoja y con ellos a miles de trianeros que, ahora, cuando el tiempo les ha traído a la mente los recuerdos de su infancia, han decidido darle las gracias. Desde esta Velá será el Trianero de Honor de la Puerta Osario.

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