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La calma que nunca llegó tras la riada de Écija y Lora

Los vecinos lamentan la falta de ayudas un año después de que sus viviendas quedaran anegadas.

el 05 dic 2011 / 20:21 h.

Inundaciones en Écija de hace un año.

Noche del 6 de diciembre. Los teléfonos no paraban de sonar en el servicio de emergencias 112. La lluvia había tomado Écija y Lora del Río . Lo que era tormenta se convirtió en riada y, después, en casas y viviendas inundadas. Fue el comienzo de un nefasto mes de diciembre donde el agua no dejó de tomar las casas de unos vecinos que, un año después, todavía buscan las ayudas y medidas que les hagan olvidar esa pesadilla.

Los afectados en Écija coinciden en que si no es por el dinero del seguro aún tendrían fango y lima en casa. Y tampoco el dinero del consorcio de Seguros les ha dado para recuperar lo que perdieron, porque hay una parte, la sentimental, que es irrecuperable. Pero la material se la llevó el agua y hoy, un año después de la primera de las seis inundaciones, los afectados aún lamen sus heridas. Según fuentes municipales, un total de 3.000 familias resultaron afectadas por ese mes de inundaciones. En apenas tres semanas, entre la madrugada del 7 de diciembre y la mañana del 31. En plenas fiestas navideñas.

"En la última Nochevieja me tomé un vaso de leche y me acosté; ni uvas ni nada", afirma Cristina Luque, profesora de Secundaria, que comparte con sus padres una casa en la calle Cava, en el centro de Écija. Hace un año le entró casi un metro y medio de agua. "La cal se sigue cayendo de las paredes, el arreglo que hemos podido hacer fue con 3.600 euros que nos dio el seguro y unos ahorros que tenía", dice, y se queja de no haber recibido dinero alguno de las administraciones "porque mis padres son pensionistas y yo soy funcionaria".
Dice Cristina que no recuerda nada de diciembre de 2010 que no sean las seis riadas que sufrió. "No se me olvidarán mientras viva, sobre todo la cuarta, que fue terrible". Asegura que todavía le aparecen humedades en el techo y que ha pintado la cocina hasta cinco veces en el último año. "Era un no acabar, y un desánimo y una impotencia difíciles de explicar, porque ves que te inundas una y otra vez". Dice también esta profesora de la calle Cava que "la parte psicológica no me la van a recompensar nunca".

Teme por sus padres, enfermos del corazón y con diabetes. "Se podían haber quedado aislados", dice, y asegura que "tengo tal trauma que oigo que llueve y me descompongo, a mí, que hasta ese día me encantaba el agua".

Algo parecido dice Francisco García Gaitán, vecino de la calle La Puente, donde todo el mundo mira cuando hay riesgo de inundaciones, porque su nivel está por debajo del río Genil, que prácticamente corre paralelo a esta calle. Dice este vecino que dormía "con las botas de agua puestas" para dar idea de lo seguido de las seis inundaciones. "No te daba tiempo a limpiar", señala García Gaitán, uno de los diez afectados que ha reclamado en el juzgado. En su casa entró metro y medio de agua. No la ha pintado desde entonces. Tampoco ha recibido ayuda económica que no sea del consorcio de seguros, aunque rehúsa decir cuánto. Sí dice que no quiere "limosna ninguna" e insiste en que las secuelas morales son peores que las materiales y que los vecinos no han recibido "ninguna ayuda de nadie".

García Gaitán tampoco alberga esperanzas en la reclamación judicial presentada ayer. "Ya veremos si esto se cobra y cómo se cobra", aunque reconoce que se sentiría moralmente confortado "si hay condena", y señala que las riadas "han sido culpa del Ayuntamiento" porque tiene claro que "la inundación ha sido debida a que el arroyo Argamasilla estaba totalmente taponado".

Parto prematuro. Tampoco debe nada a las administraciones María José García, vecina de la avenida Cristo de Confalón de Écija. Con los 8.000 euros del Consorcio de Seguros tuvo que salir adelante tras las seis inundaciones. "Se quedaron cortos, no me dieron más que para arreglar la fachada", dice, "y he tenido que comprar todos los electrodomésticos y reponer la cocina".

Además, esta mujer tuvo a su hija dos semanas después de la última riada, la de la mañana de Nochevieja. Pero no le tocaba aún. "Yo tenía que dar a luz en marzo, pero el 14 de enero me puse de parto", lo que supuso un riesgo para su vida y la de su hija, porque estaba aquejada de lumbociática, con amenaza de aborto y le recomendaron reposo absoluto. "Tuve un parto prematuro de quitar tanta lima", se queja.

"He perdido colchones, muebles, puertas y demás enseres y del Ayuntamiento no hemos recibido nada, de la Junta nada y del Estado, nada", relata, y asegura que "nos estuvieron mareando con que nos iban a dar los electrodomésticos y no nos dieron nada". Tampoco tiene nada más que su rabia por el parto prematuro que sufrió por las riadas, a pesar de tener sus informes. "¿A quién le digo que me indemnice si todos se lavan las manos?".

Tampoco ha pasado el enfado en Lora del Río. Las viviendas de Juan Antonio Macías y Luis Ramón Hernández padecían el pasado año hasta tres inundaciones, una en febrero y dos en diciembre. Toda una pesadilla que compartían junto a su familia y cientos de afectados de Lora del Río que observaban con resignación cómo el agua invadía sus casas. Por este motivo, las autoridades se pusieron en marcha para construir un muro de contención, que los loreños esperan que pueda paliar las crecidas de un río Guadalquivir que cada cierto tiempo pide su espacio.

Macías, acerca de la mencionada construcción, indica que "el muro está bien siempre y cuando reúna todos los elementos que condicionan su buen efecto contra las inundaciones, me refiero a la estación de bombeo que permita que el agua de lluvia y las residuales puedan ser devueltas al río. Desde mi punto de vista, hay que dejar unas instalaciones preparadas que saquen el agua".

"Hay lugares donde han colocado muchas válvulas de retención y pienso que en caso que falle una o algunas van a originar problemas", señala este vecino, que considera que las aguas residuales tenían que haberse comunicado todas, aunque "lo ideal sería la instalación de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), para así bombear el agua al río y así no habría ningún problema, sería lo ideal".

Macías, quién recuerda con tristeza los momentos vividos en diciembre, considera que "la estación de bombeo como la EDAR deberían haber sido proyectos paralelos al muro, pero vemos que no ha sido así, aunque esperemos que funcione porque el muro está bien si da resultado, ya que si no lo ofrece se va a convertir en un problema mayor para los que vivimos cerca del cauce".

Luis Ramón Hernández, por su parte, no las tiene todas consigo ante la construcción de esta nueva infraestructura. "En principio nos vendieron el muro como solución, pero por lo que me han informado parece que será peor el remedio que la enfermedad, ya que no va a tener una bomba de extracción por lo que servirá de dique no de contención", apunta.

Otro de los aspectos que valora ante la edificación del muro es el impacto visual que lo califica como "grotesco", y siguiendo con el tema del muro expresa "hasta que no crezca el río no sabremos si servirá o no". No obstante, indica que la cota es bastante alta, por lo que la crecida "tendría que ser inmensa para superarlo, pero lo que tememos es que el agua pueda acceder a través del alcantarillado". Eso sí, ante todo, confía en que "el río no vuelva a crecer así en mucho tiempo". Este vecino afectado considera que cuando llueve mucho a las autoridades competentes en esta materia "se les ocurre soltar el agua de los pantanos, y ese juego de abrir unos y retener otros para que Sevilla no se inunde también nos influye bastante".

Las dos familias representadas por Juan Antonio y Luis Ramón pudieron obtener ayudas gracias al Consorcio de Compensación de Seguros, no así de la Junta que destinó las ayudas para personas afectadas con escasos recursos o que no tenían seguro propio.

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