Toros

La campaña 2014: polémica, ausencias y falta de resultados

Los novilleros José Garrido y Borja Jiménez lograron abrir la Puerta del Príncipe, que tambié traspasaron el novel Rafa Serna y el rejoneador Diego Ventura.

el 20 oct 2014 / 12:36 h.

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TOROS FERIA SAN MIGUEL SEVILLA La tibia encerrona de Lama de Góngora puso fin a una temporada para olvidar que estuvo condicionada por la negativa de las primeras figuras –el amortizado G-5– a verse anunciadas bajo la contratación de Canorea y Valencia. El aire dará pronto la vuelta aunque la firma de la paz no traerá la reconciliación interna de uno de los bandos. Ya se lo contaremos. El caso es que toca hacer balance de la extraña e insólita temporada que se cerró el pasado 12 de octubre con ese larguísimo clarinazo que sólo volverá a sonar el próximo 5 de abril aunque aún no sepamos con qué decorado. El último domingo de Resurrección asistimos al cambio de algunos de los usos y costumbres aceptados, como el traslado de la corrida de Miura desde su Domingo de Farolillos. Había que tapar las vías de agua dejadas por los ausentes y en esta ocasión se consiguió. Escribano y Luque se echaron a la espalda un duro encierro miureño abriendo una campaña que –después de un intermedio novilleril– tuvo que esperar al tardío 1 de mayo para conteplar el comienzo del ciclo continuado. Desgraciadamente hay muy pocas cosas que contar de aquella Feria triste aunque hay que poner a la cabeza de la excelencia el trasteo sorprendente firmado por Ferrera. El extremeño se enhebró a la perfección con la embestida mexicanizante del cuarto toro –Disparate– del hierro de Victorino Martín aunque marró con la espada. Sin orejas ni premios oficiales no se puede olvidar el sordo papel desempeñado por Manuel Escribano, que reveló nuevos registros que luego no ha podido rentabilizar en una temporada muy a contrapelo. También hay que recordar que Enrique Ponce reapareció después de la gravísima cornada que había sufrido en Valencia para cuajar uno de los trasteos más estéticos del ciclo. Hubo lugar para alguna sorpresa: Esaú Fernández salió dispuesto a puntuar; Juan del Álamo se entregó a tope y Paco Ureña logró interesar. Pero dentro de este capítulo hay que subrayar la esperanzadora alternativa de Javier Jiménez, que se reveló como un torero con futuro, capacidad y renovado sentido estético. Anotaremos también una templada faena de Nazaré que debe recuperar la conexión con el tendido. El mexicano Joselito Adame, todo entrega y disposición, justificó su generosa contratación aunque no pudo cumplir su tercer compromiso en San Miguel. El gaditano David Galván estrelló sus ilusiones el aciago día de los toros de Daniel Ruiz –que no da una en Sevilla– sufriendo la única cornada grave de aquella feria. Afortunadamente pudo desquitarse en parte enseñando lo bien que sabe torear a pesar del saldo ganadero que echaron al cartel más joven de la sanmiguelada Completamos este listado de alegrías recordando la sinceridad de David Mora, que dio lo mejor de sí mismo, con el toro más completo y bravo de todo el ciclo, ese Niñito de El Pilar que arrasó con todos los premios. Agradaron Padilla y El Fandi –fatal con la muleta– y poco más hay que contar más allá de la entrega sin rendimiento del mexicano Saldívar, la Puerta del Príncipe ecuestre de un intratable Ventura y el buen juego global de la corrida de la vacada charra de Montalvo. En capítulo de decepciones lo encabeza El Cid inmerso en un larguísimo declive que alcanza su sexto año consecutivo. El diestro de Salteras comenzó a minar la paciencia del público sevillano el Domingo de Farolillos y la agotó en San Miguel. También ha pasado como una sombra –ya es tradición– el francés Sebastián Castella. Fandiño, sin suerte, tampoco anduvo fluido y Luque salvó los muebles sin dejar demasiado recuerdo. No hubo más.

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