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La campaña electoral concluye en el peor momento de la crisis

Los españoles irán a votar mañana sabiendo que España está al borde del rescate tras la escalada de la prima de riesgo.

el 18 nov 2011 / 22:03 h.

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La foto que ilustra estas páginas es el mejor resumen de campaña posible. Durante dos semanas, hemos asistido a un duelo entre los dos principales candidatos a presidir el Gobierno de España en el que uno ha ido de frente y otro ha optado por ponerse de lado. Uno, Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE) no ha tenido más remedio que arremangarse y dejar claro a los votantes qué quiere o puede hacer en caso de ganar; y otro, Mariano Rajoy (PP) ha preferido jugar al despiste. Tendré que recortar, dice, pero no aclara ni cuánto ni cómo ni dónde. Un día afirma que la Ley de Dependencia es inviable y al siguiente que “hay que gestionar la economía para asegurar las políticas sociales”. Por la mañana asegura que no tocará la sanidad y la educación y por la tarde reconoce que “menos a las pensiones, meteré la tijera a todo”.

Mariano Rajoy desembarcará en la Moncloa con la firme convicción de que el cambio de Gobierno relajará la presión de los mercados. Se le ha notado incómodo en la campaña. Le ha sobrado. En realidad, ya había hecho el trabajo durante tres años. En este tiempo ha acorralado al Gobierno de Zapatero por su gestión de la crisis. Así que Rajoy ha optado por no decir algo que le pudiera restar votos (como la noticia que ayer revolución Twitter: el Gobierno de Feijóo en Galicia retira la tarjeta sanitaria a los parados con más de un año en el desempleo). Se trataba de no asustar a todos aquellos progresistas que le van a prestar su voto para castigar a Zapatero. A todos ellos les ha prometido generar “seguridad”: “Nos han dejado tiesos pero vamos a salir de ésta”. Palabra de presidente... Por su parte, el cabeza de lista de los socialistas ha centrado su estrategia de campaña en avisar de que la llegada del PP a la Moncloa no es la solución a la crisis y sí el principio del fin del Estado del Bienestar que el PSOE se arroga. El exministro de Interior ha buscado hasta la extenuación convencer a los indecisos (un 30% según la última encuesta del CIS, la de mayor fiabilidad de las que se publican) y a los desencantados con el PSOE por su gestión de la crisis para que acudan masivamente a las urnas. “La abstención no da becas”, ha repetido en varios mítines Rubalcaba.

El PSOE sabe desde mucho antes que empezara la campaña electoral que terminó ayer que una victoria el domingo es inimaginable. El propio Rubalcaba lo daba casi por hecho en una entrevista con El País: “Me preocupa que la derecha logre el poder absoluto”. Claro que le preocupa. Y no sólo por el hecho de que se repita la situación de 2000 cuando Aznar gobernó sin dialogar ni contar con la oposición en las grandes cuestiones de Estado. Le preocupa también por el efecto que podría tener dentro del Partido Socialista una debacle electoral que todas las encuestas vaticinan histórica. En ese caso, la unidad del partido podría tambalearse. Estos días de campaña, Rubalcaba y su equipo han orquestado varios golpes de efecto, como el mitin de Málaga del pasado miércoles, en el que todas las generaciones del PSOE con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza, se subieron al escenario.

La estrategia se tambaleó cuando la ministra de Defensa, Carme Chacón, desempolvó el debate sucesorio. Chacón se apeó de la carrera a las primarias para elegir candidato a la Presidencia, lo que allanó el camino a Rubalcaba. Pero la líder del PSC no está dispuesta a dejar de plantar batalla y ha abierto de nuevo el melón sucesorio al preguntarse en voz alta “quién va a decir ahora que una mujer y catalana no puede dirigir el PSOE”. Nadie se pronunció sobre este asunto que, muy probablemente, estallará en las filas socialistas tras el 20N más pronto que tarde. Nadie excepto el presidente de la Junta. José Antonio Griñán dejó claro que Chacón puede ser la próxima secretaria general del PSOE, y ayer mismo la ministra volvía a la carga y a dejarse querer. Preguntada sobre la fecha para el próximo congreso federal señaló: “A quien más debemos escuchar es al presidente Griñán”, para el que, según Chacón, esta cita puede ser un revulsivo para las elecciones autonómicas.

Al margen de los dimes y diretes propios de los partidos, la campaña electoral cerró ayer en el peor momento de la crisis económica. La prima de riesgo ha despertado esta última semana a los candidatos a la Presidencia marcando máximos históricos. Ayer, incluso por encima de Italia, país ya intervenido. Sólo la ayuda en forma de compra de deuda del Banco Central Europeo ha salvado a España del rescate en el último momento. Por eso, y volviendo a la foto que ilustra esta información, Rubalcaba y Rajoy han aparecido durante esta campaña como unos convidados de piedra. Los españoles votarán mañana sabiendo que Europa (la canciller alemana, Angela Merkel, para ser más exactos) es la que marca el paso. Las políticas de recortes y ajustes varios vendrán impuestas desde el Gobierno europeo.

Ante esta situación, la actitud de los candidatos a presidente es bien distinta. Rajoy tiene claro que hay que seguir con la política de ajustes que marca Europa para cumplir con el objetivo de déficit, y Rubalcaba advierte a la UE que sólo con recortes no se sale de este hoyo. “La situación en el mercado de deuda es complicada. Sólo hay una solución y es que el BCE, de una vez por todas, adopte el papel que tiene que adoptar. Su intervención es de manual porque no hay otro instrumento”. Y lanza un aviso: “Al final esto hay que arreglarlo con política. No es verdad que los mercados hayan ganado”. Eso se sabrá a partir del próximo lunes.

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