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La campeona de Europa ya está en el Mundial

España selló ayer el pasaporte al Mundial 2010 de Suráfrica con un impecable camino creado con pleno de triunfos, en esta ocasión alejado de la brillantez pero sin sufrimiento ante la débil Estonia (3-0), a la que tumbó con goles de Cesc, Cazorla y Mata.

el 16 sep 2009 / 08:28 h.

España selló ayer el pasaporte al Mundial 2010 de Suráfrica con un impecable camino creado con pleno de triunfos, en esta ocasión alejado de la brillantez pero sin sufrimiento ante la débil Estonia, a la que tumbó con goles de Cesc, Cazorla y Mata. España ya es mundialista. No faltará a la cita en Suráfrica, donde será catalogada favorita por su brillante triunfo en la Eurocopa y su brillantez rumbo al Mundial, olvidado el disgusto de la Confederaciones. No quiere el seleccionador que se hable de la España de Vicente del Bosque, sino del grupo de jugadores, de la generación de oro que le ha tocado dirigir. Y lo hace con éxito, alejado de debates y centrado en seguir innovando en un grupo que no para de crecer. Instalado en un segundo plano cuyo único objetivo es pasar a la historia conquistando el Mundial.

España llegó a Mérida con la difícil tarea de mantener el alto nivel de juego. Por momentos hubo más espectáculo en la grada, volcada en la primera aparición oficial de la absoluta, que sobre el césped, donde se reivindicó Cesc. Necesitaba un encuentro brillante el catalán. El tiempo pasa pero no cambia su rol, y se desespera. Es un ganador nato y ante Bélgica no entendió su suplencia. Más si cabe por la ausencia de Iniesta.

El vapuleo a Bélgica de Riazor hizo pensar al seleccionador en repetir equipo, pero si algo es Del Bosque, además de buen entrenador, es psicólogo. Su mano izquierda le ha conducido al éxito en capítulos pasados de su carrera. Y ante Estonia sabía que debía contentar a jugadores. Por el bien del grupo. El pelotón de cabizbajos lo lideraba Cesc. Cuando Del Bosque le da la confianza, sale a comerse el mundo. Despertó a la roja de unos minutos planos, aturullada por el calor y sin ideas en un campo al que le faltaba riego para colaborar en la velocidad del fútbol español.

Estonia, rival menor del grupo pero que nunca renunció a tocar el balón, no dio un solo pelotazo. Ni en los minutos de asedio. Antes fueron ellos los que hicieron que Casillas se frotase los ojos para creer las acometidas del rival. Un disparo lejano de Kink, un centro de Oper que remató arriba, solo, de nuevo Kink y un taconazo que rozó el palo de Zenjov dejaron marca en veinte minutos en los que España añoraba el fútbol desplegado en Riazor. Hasta que apareció Cesc. Asociado con Xavi, mano a mano en la construcción con la espalda cubierta por Senna, comenzó a asociarse con Silva y Villa. A lanzar paredes y jugadas que acabaron siempre en remates fallidos de Fernando Torres. Necesitaba un gol el Niño, hambriento por no haber marcado en ningún encuentro de clasificación, pero su desesperación fue en aumento. Comenzó perdiendo por milímetros pases en largo de Cesc y Senna y acabó lamentado claras ocasiones.

España se enchufó de golpe. Trianguló con brillantez pero Torres perdonó. A los 26 minutos chutó alto la jugada del partido. Piqué sacó jugado el balón, tras recorte en su área, Cesc hizo la pared con Villa y sirvió a Silva, que dejó solo al 9 español, pero erró. No creía lo que veía cuando tan solo 50 segundos después, tras pase al hueco de Xavi, perdonó el mano a mano ante Pareiko. Dudó a la media hora, de nuevo solo, tras bajar un balón del cielo.

Quien no falló fue Cesc. En una de sus clásicas jugadas, arrancando con potencia tras un robo, encontró la pared repleta de calidad de Villa y definió cruzado, ajustado al palo, ante la salida de Pareiko. Fue el tanto de un jugador que disfruta más asistiendo. Su tercero en 44 encuentros. Rabia desatada en la celebración.

a placer. Se soltó España ante el cansancio estonio. En ese juego de impulsos pudo aumentar el marcador, pero la chilena de Torres no entró, ni el potente disparo de Villa o el colocado de Piqué. En la reanudación sí mareó España a Estonia con el toque. Superior en calidad, los goles eran cuestión de tiempo. Comprobado que no era el día de Torres y Villa, que se topó con el meta estonia en dos nuevos lanzamientos a puerta, Del Bosque movió el banquillo con acierto.

El hambre de la selección se personificó en Santi Cazorla y Juan Mata, que aprovecharon al máximo los minutos de los que disfrutaron. Un solo disparo desviado de Vunk fue el balance ofensivo de Estonia antes de que, tras innumerables intentos de pases en la frontal rival, Cazorla encontrase el hueco y su disparo potente, tras un rechace, se alojase en la red.

España disfrutaba de su clasificación para el Mundial cuando, ya sobre la hora, Mata, asistido por Cazorla en un cambio de juego, cruzó su disparo para cerrar un triunfo cómodo, sin brillo pero con el valor de confirmar la presencia de la Roja en Suráfrica. Acudirá con su mejor selección de la historia. Con un sueño por cumplir.

Ficha técnica:

3 - España: Iker Casillas; Raúl Albiol, Piqué, Marchena, Capdevila; Senna, Xavi, Cesc; Silva (Mata, m.78), Villa (Cazorla, m.66) y Fernando Torres (Guiza, m.57).

0 - Estonia: Pareiko; Sisov (Jääger, m.64), Rähn, Piiroja, Klavan; Zenjov (Voskoboinikov, m.46), Vunk, Vassiljev, Kruglov; Kink (Lindpere, m.71) y Opper.

Goles: 1-0, m.33: Cesc. 2-0, m.82: Cazorla. 3-0, m.90: Mata.

Árbitro: Oleg Oriekhov (UKR). Mostró cartulinas amarillas a Piiroja (15), Vassiljev (51) y Rähn (53) por Estonia.

Incidencias: encuentro de clasificación al Mundial 2010, correspondiente al Grupo 5, disputado en el estadio Romano, lleno, con 15.000 espectadores en la grada.

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