La campiña sevillana sufre una oleada de robos

El metal es el material más preciado para los ladrones a la hora de cometer los delitos que sufren por igual agricultores y ganaderos

el 13 jun 2014 / 23:05 h.

Antonio Rodríguez, responsable de COAG en Arahal, en sus olivos. Foto: María Montiel Antonio Rodríguez, responsable de COAG en Arahal, en sus olivos. Foto: María Montiel La crisis ha tenido como consecuencia un aumento considerable en el número de robos. Los últimos afectados están siendo agricultores y ganaderos de la campiña sevillana quienes, en los últimos meses, han observado un repunte de sustracciones en materiales metálicos que, en muchas ocasiones, les impiden realizar su actividad en el campo. Tras la época de lluvias primaverales es cuando se comienza la actividad del riego de cara a preparar las campañas del verdeo y la recogida de la aceituna, o cuando los ganaderos realizan más salidas al campo con la llegada de las buenas temperaturas. Y precisamente ahora es cuando han repuntado los robos de materiales en los campos de la zona. Aunque en un primer momento la aparición en septiembre de los equipos ROCA –unidades especiales de la Guardia Civil que el Ministerio del Interior puso en marcha para reforzar la vigilancia– tuvo como consecuencia un estancamiento de este tipo de acciones delictivas, pasados unos meses se han observado de manera continua robos en instalaciones. Desde equipos de riego pasando por maquinaria ganadera e incluso tuberías de cobre son los más comunes, provocando con ello «importantes pérdidas económicas a los agricultores y ganaderos que deben reponer con urgencia el material robado para poder seguir con su actividad» explica Antonio Rodríguez, responsable de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en Arahal. Rodríguez reconoce que, aunque los robos son atemporales, es con el inicio la actividad cuando se ha dado un repunte de las manos ajenas llevándose los preciados metales. En este caso, llaves de paso, bombas de pozos e incluso las tuberías de debajo de la tierra, para las que incluso tienen que levantar los terrenos por donde pasan. El material de cobre y la chatarra está bien pagado y hay pocos controles que certifiquen la procedencia de los productos que se llevan a la venta. Concretamente, este material es el que van buscando ya que, en diferentes casos, incluso han llegado a entrar a robar en viviendas agrícolas sin llevarse artículos de valor. Sin embargo, los cuartos de baños han sido desmantelados en busca de las tuberías de cobre. Por eso, desde COAG se solicita «una mejor coordinación entre todas las fuerzas de orden público, así como mayor control y eficacia en los puntos de compraventa de productos agrarios y chatarrerías». Pocos pueblos de la zona se salvan. En el caso de Arahal, rara es la mañana en la que no se escucha que algún vecino ha sido objeto de robo. Precisamente Rodríguez, que también es agricultor, sufrió en sus propias carnes un hurto de herramientas y la bomba del pozo. Sin embargo, el daño sentimental fue mayor «ya que me quitaron algunas herramientas antiguas que habían pertenecido a mi padre».Lo mismo le ocurría a Antonio Cabrera, quien en poco tiempo ha sido objeto de tres robos, dos de ellos en las bombas de los pozos, aunque en la última ocasión, los ladrones se hicieron con un botín de 12 llaves de paso. Éstos son materiales fáciles de vender, por lo que ha optado por las de plástico para poder evitar más destrozos en sus cuidadas tierras. Pero no solo los agricultores sufren estas actuaciones. También tienen que tener especial cuidado, incluso con los animales, los ganaderos, ya que algún que otro vecino ha visto como «en unas semanas sus 100 gallinas desaparecían poco a poco hasta quedar apenas unas plumas en el corral». Una situación para la que los propietarios reclaman más controles que les permitan seguir realizando sus trabajos en los campos con total normalidad.

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