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La cantera de cofrades de Utrera

Los alumnos de Infantil y Primaria del colegio Rodrigo Caro tomaron ayer las calles del centro.

el 26 mar 2010 / 20:47 h.

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Juan Espadas, en una entrevista concedida a este periódico.
Algunos de ellos verán la Semana Santa en los brazos de sus padres, pero ayer, a pie de calle, fueron los protagonistas de una procesión muy especial que llenó el centro de Utrera de costaleros, mujeres de mantilla, romanos, monaguillos... Se ha convertido en todo un acontecimiento cada mañana de Viernes de Dolores, desde hace seis años, y son muchas las personas que acuden a contemplar este original preludio de los desfiles penitenciales utreranos, que organiza el colegio Rodrigo Caro.


Abriendo el cortejo, un romano caminaba ante la nube de humo que dejaba atrás el incienso saliendo de unos incensarios muy caseros. Y es que son los propios chavales los que durante las clases de Plástica han elaborado los utensilios que portan en sus manos. Es el caso de unos peculiares estandartes que representan a todas las cofradías de la ciudad y que, con mucha imaginación, han realizado estos niños.

Todos los alumnos de Educación Infantil y Primaria participan en una actividad que también requiere de la implicación de los padres, que se encargan de confeccionar las ropas. Desde los trajes de romano, a los hebreos, pasando por un río de pequeños monaguillos y mujeres ataviadas con su mantilla que, cogidas del brazo de algún jovencito y apuesto caballero, caminaban seguidas muy de cerca por sus progenitores, cámara de fotos o video en mano, inmortalizando el momento mientras a algunos se les caía la baba viendo a los pequeños de la casa.

"Nuestra intención cada año es enaltecer la Semana Santa de Utrera y homenajear a las hermandades que procesionan estos días", explicó el director del colegio, Manuel Revuelta, quien señaló el trabajo que realiza toda la comunidad educativa del centro para poner en la calle este desfile, que congregó no sólo a utreranos ya entrados en años, sino también a otros muchos niños que, desde otros colegios, acudieron a contemplar el paso de esta cofradía.

Para no faltar, no faltó ni siquiera la música, con un nutrido grupo de alumnos del Rodrigo Caro que hicieron sonar sus tambores detrás de un pasito que, coronado por una cruz, llevaron también los propios chavales, mientras el público aplaudía sus movimientos. Instrumentos de viento y el coro del colegio acompañaron este acto que tuvo momento incluso para rendir pleitesía ante la Virgen de los Dolores, de la hermandad de la Vera-Cruz, al pasar el cortejo ante la iglesia de San Francisco, donde estaba presidiendo su festividad. Allí hubo tiempo para la ofrenda floral y los cantos en honor a esta dolorosa, antes de regresar al colegio donde los chavales compartieron un rato de convivencia y se despidieron para coger las vacaciones y, esta vez sí, convertirse en espectadores de su Semana Santa.

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