Cultura

La Caracolá lebrijana y su acertado cambio de formato

Ya ha comenzado la XLIII Caracolá de Lebrija, un festival histórico que ha apostado también por el cambio, como La Mistela o El Gazpacho. Aquellas noches de vino y compás han dado paso a un concepto mucho más moderno.

el 15 sep 2009 / 08:09 h.

Ya ha comenzado la XLIII Caracolá de Lebrija, un festival histórico que ha apostado también por el cambio, como La Mistela o El Gazpacho. Aquellas noches de vino y compás han dado paso a un concepto mucho más moderno.

Los festivales de verano, como los conocemos hoy, se crearon sin pretenderlo, aunque había artistas e intelectuales que, en los 50 del pasado siglo, comenzaron a demandar una nueva manera de disfrutar del flamenco, una vez que la ópera flamenca había quedado clausurada y en los teatros del franquismo se daba un flamenco muy alejado de las más puras esencias.

Fue entonces cuando Utrera creó El Potaje, Lebrija La Caracolá, Las Cabezas La Yerbabuena y Morón El Gazpacho Andaluz. Entonces, cantaores que no habían tenido sitio en el teatro, porque no habían servido o, sencillamente, eran poco comerciales, encontraron un sitio bajo las estrellas del sur y los aficionados tuvieron la oportunidad de disfrutar en un escenario de artistas como Juan Talega, El Perrate, Agujetas el Viejo, Joselero de Morón, Diego del Gastor, El Chozas de Lebrija, La Perrata, Curro Mairena y un largo etcétera.

Pero como todo tiene un principio y un final, la fórmula se fue quedando antigua y los festivales que aguantan el tirón del paso del tiempo se encuentran como en un callejón sin salida: si cambian, el purista se enfada; si no cambian, el nuevo aficionado no acude y, en muchos casos, el aficionado viejo tampoco, porque no ha encajado que Perrate y Mairena ya no puedan estar en estos festivales. Murieron hace años. Ni encajan tampoco que tengan que estar los cantaores actuales, que, como Mercé, El Pele, Poveda, Arcángel, Estrella Morente, Mayte Martín, Esperanza Fernández y Marina Heredia, entre otros, son las figuras del cante de hoy.

NUEVOS AIRES. En Lebrija parece que han entendido la necesidad de cambiar La Caracolá. Pero cambiar no significa borrar la tradición de un plumazo. La nueva Caracolá quiere seguir manteniendo aquello que ha hecho de este festival un emblema para el pueblo de Lebrija: el escenario al aire libre, los artistas locales, la tacita de caracoles, el fresquito de la marisma...

El festival comenzó ayer con la obra Flamenco para Traviata, de La Cuadra de Sevilla. Esta noche actuará el artista local David Peña Dorantes, el gran pianista y compositor, con el espectáculo Piano flamenco, en el que van a colaborar el bajista Manolo Nieto, Pastora Galván, Rafael de Utrera y percusionista Tete Peña.

Mañana será la gran noche, la clausura, con las actuaciones de Anabael y José Valencia, José Mercé y la bailaora sevillana Isabel Bayón. Todos los espectáculos se celebrarán en la Plaza del Hospitalillo, que, después de unos arreglos, está tan guapa como en sus mejores tiempos. La nueva Caracolá tiene atractivos más que suficientes como para que este año los aficionados acudan en masa.

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